Esta noche m’emborracho yo… pá no llorar

Tonight I’m getting drunk… so I don’t cry.

TERESA FERNANDEZ HERRERA. Periodista, Escritora, Editorialista. CDG de Cultura. COLUMNISTA

Ayer tuve un día raro.  No sabía por qué tema decidirme para esta querida columna de Culturas del Mundo.  Tengo ahí varios temas aparcados de mi estancia en Almería, la Al-Miriyya fundacional. Casi decidida a empezar por uno sobre la relación con Almeria de mi amado García Lorca. Pero por otra parte, estaba impresionada por la película que había visto el martes, “Palestine 36”, una de las más duras que creo recordar haber visto en mi larga vida, sobre la revuelta popular palestina contra el mandato británico, 1936-1939. Ahí estaba, entre Almería, Federico y Palestina. Repito, estaba rara todo el día, como paralizada. Y al final, no hice nada.

I had a strange day yesterday. I couldn’t decide on a topic for this cherished «World Cultures» column. I have several subjects on the back burner stemming from my time in Almería—the city known in its founding days as Al-Miriyya. I was almost set on starting with a piece about the connection between my beloved García Lorca and Almería. Yet, at the same time, I was deeply struck by the film I had seen on Tuesday, *Palestine 36*—one of the most harrowing movies I can recall watching in my long life; it deals with the Palestinian popular revolt against the British Mandate between 1936 and 1939. There I was, torn between Almería, Federico, and Palestine. As I said, I felt strange all day—paralyzed, almost. And in the end, I did nothing.

Y esta mañana la brutal noticia. ¡Antonio Pippo ha muerto! ¡El maestro de la historia del tango ha muerto! ¡El hombre que se hace querer sin conocerlo, ha muerto! No lo puedo creer, no lo quiero creer, porque la muerte de Antonio Pippo entra en la categoría de esas realidades que no se aceptan, que se rechazan de plano, por él, que nunca sabremos cómo fue esa muerte solitaria, ni cuánto tiempo estuvo solo en su primer deambular por ese limbo donde dicen que se penetra  apenas atravesado el umbral de la vida a la muerte, de la muerte de la materia efímera al espacio del triunfo del espíritu sobre la materia, es decir, la resurrección.

And this morning came the brutal news. Antonio Pippo has died! The master of tango history has died! The man who endeared himself to you even without a personal meeting has died! I cannot believe it—I do not want to believe it—because Antonio Pippo’s death falls into that category of realities one simply cannot accept, that one flatly rejects; for we shall never know the nature of that solitary passing, nor how long he wandered alone in that limbo—that realm said to be entered the moment one crosses the threshold from life to death, from the demise of ephemeral matter to the triumph of spirit over matter: that is to say, the resurrection.

Cuando escribo esto, se me hace presente un cuadro del Museo del Prado del pintor El Greco, el primero en comprender y plasmar en su maravillosa obra, “La resurrección de Cristo”, en la que Jesús ya espíritu con apariencia corporal se alza de su tumba en una ascensión ingrávida hacia el espacio superior… También esto es para ti, querido Antonio. Confío en que lo hayas experimentado.

As I write this, a painting by El Greco from the Prado Museum comes to mind—the artist who was the first to grasp and capture, in his magnificent work *The Resurrection of Christ*, the moment when Jesus—now a spirit in bodily form—rises from his tomb in a weightless ascent toward the heavens… This, too, is for you, dear Antonio. I trust you have experienced it.

LA AVENTURA DEL TANGO

No voy a glosar aquí los artículos de “La Aventura del Tango”, que tanto he disfrutado y de los que tanto he aprendido gozosamente.  Voy a dedicar a Antonio Pippo una glosa de mis recuerdos de experiencias tangueras, muy tempranas, muy anteriores a que comenzase mi aventura con el flamenco. De ese tiempo joven en que se baila y se aprenden las letras de las canciones de modo que no se olvidan jamás. De esa época en que se lee todo lo que cae en la mano, bueno, cuando se leía, mucho antes de que se produjera la distopía de la abducción obsesiva, patológica y alienante del celular.

I will not offer a commentary here on the articles from *La Aventura del Tango*, which I have enjoyed so much and from which I have learned with such delight. Instead, I wish to dedicate a reflection to Antonio Pippo based on my own memories of tango experiences—memories from my youth, long before my adventure with flamenco began. From that time of life when one dances and learns song lyrics so deeply that they are never forgotten. From that era when one read whatever came to hand—well, back when people actually read—long before the dystopia of the obsessive, pathological, and alienating abduction by the mobile phone took hold.

De ese tiempo en que me fascinó la historia de la familia Madariaga en la novela de Vicente Blasco Ibáñez “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” (que ahí siguen, tan presentes), de Julio Desnoyers, el que hizo triunfar el tango en  el París de entre guerras, una historia que fascinó a Hollywood al menos en dos ocasiones, con Rodolfo Valentino y con Glenn Ford.

It dates back to the time when I was captivated by the story of the Madariaga family in Vicente Blasco Ibáñez’s novel *The Four Horsemen of the Apocalypse*—a story that remains so vivid to this day, featuring Julio Desnoyers, the man who made the tango a sensation in interwar Paris, and a tale that fascinated Hollywood on at least two occasions, starring Rudolph Valentino and Glenn Ford.

Yo he sido tanguera desde que puedo recordar, bailona de tango que quise aprender a bailar en una Academia de Baile, en la que casi todos los alumnos queríamos morir bailando tango, ese baile sensual, desgarrado, irreverente, canalla… Veáse aquí canalla como íntimo, objeto de deseo…

I have been a *tanguera*—a tango dancer—for as long as I can remember; I sought to learn the dance at an academy where almost all of us students dreamed of dying while dancing the tango—that sensual, raw, irreverent, *canalla* dance… Here, *canalla* implies something intimate, an object of desire…

En España hay mucha gente que dice haberse enamorado bailando un tango cantado por Carlos Gardel, el más grande cantor de tango, compositor, con dudas de si nació en Francia o en Uruguay, nacionalizado argentino en 1923, muerto en plena juventud y éxito en un accidente de aviación en Medellín, Colombia.

In Spain, many people say they fell in love while dancing to a tango sung by Carlos Gardel—the greatest tango singer and composer of all. His birthplace remains a subject of debate—France or Uruguay?—though he became an Argentine citizen in 1923 and died at the height of his youth and success in a plane crash in Medellín, Colombia.

Muchos años más tarde le visitamos en La Chacarita, Buenos Aires, barrio y cementerio, ¡qué sitio, La Chacarita! el lugar de reposo de ídolos populares, en contraposición a La Recoleta, aristocrático.  No voy a mencionar a todos, pero sí a los que de una forma u otra conocí: Carlos Gardel, Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese, trovados por nuestro Antonio Pippo. Mercedes Sosa y Alfonsina Storni, musas  de canto y poesía; mis queridos Norma Aleandro y Alfredo Alcón. Y mira por donde, también descansó un rato aquí Juan Domingo Perón, luego trasladado a la quinta de San Vicente.

Many years later, we visited him in La Chacarita, Buenos Aires—both a neighborhood and a cemetery. What a place La Chacarita is! It is the resting place of popular icons, standing in contrast to the aristocratic La Recoleta. I won’t list everyone, but I will mention those I knew in one way or another: Carlos Gardel, Aníbal Troilo, and Osvaldo Pugliese—figures immortalized in song by our own Antonio Pippo; Mercedes Sosa and Alfonsina Storni, muses of song and poetry; and my dear friends Norma Aleandro and Alfredo Alcón. And, as it happens, Juan Domingo Perón also rested here for a time before being moved to the San Vicente estate.

Esto fue en el viaje glorioso con otra Cristina, mi hija, tras rematar ella un stage becado por la AECI en la Universidad de Santiago de Chile. Viajamos hacia el sur, llegamos muy al sur de Chile, cruzamos ya no recuerdo por donde a Argentina, llegamos hasta Ushuaia,  estuvimos en Perito Moreno, Península Valdés con su fauna única; Bariloche, Cerro Catedral, San Martín de los Andes, espectacular. Dudamos en atravesar por tierra, hacia el norte la Patagonia, pero al final embarcamos en un avión a Buenos Aires, donde nos quedamos casi dos semanas y vivimos experiencias increíbles, pero me quedo con nuestras noches de tanguerías en San Telmo. Fuimos a todas; en alguna ya nos invitaban, nos contaban historias, tarareábamos tangos con algunos artistas.

This happened during a glorious trip with another Cristina—my daughter—after she finished an internship funded by the AECI at the University of Santiago de Chile. We traveled south, reaching the far south of Chile; we crossed into Argentina—I no longer recall exactly where—and made it all the way to Ushuaia. We visited Perito Moreno and the Valdés Peninsula with its unique wildlife, as well as Bariloche, Cerro Catedral, and San Martín de los Andes—it was spectacular. We considered traveling north through Patagonia by land, but in the end, we flew to Buenos Aires. We stayed there for nearly two weeks and had incredible experiences, though the nights spent at *tanguerías* in San Telmo stand out the most. We visited them all; at some, we were welcomed as regulars—people shared stories with us, and we would hum tangos along with the artists.

¡Qué noches hasta la madrugada! Tangos clásicos, desde La Cumparsita, Volver, Melodía de arrabal, Por una cabeza, Mi Buenos Aires querido, A media luz,  El día que me quieras, Uno, (fue mi favorito mucho tiempo) El choclo, Adios muchachos, Adios Pampa mía, Bandoneón arrabalero, Cambalache, Chiquilín de Bachín, Caminito, Cuesta abajo, ¿Dónde estás corazón?, Madreselva, Sus ojos se cerraron, Yira…

What nights—lasting until the early hours! Classic tangos: *La Cumparsita*, *Volver*, *Melodía de arrabal*, *Por una cabeza*, *Mi Buenos Aires querido*, *A media luz*, *El día que me quieras*, *Uno* (a long-time favorite of mine), *El choclo*, *Adiós muchachos*, *Adiós Pampa mía*, *Bandoneón arrabalero*, *Cambalache*, *Chiquilín de Bachín*, *Caminito*, *Cuesta abajo*, *¿Dónde estás corazón?*, *Madreselva*, *Sus ojos se cerraron*, *Yira*…

Tangos aprendidos y cantados a lo largo de un buen ciclo de vida, tangos que se identifican con luces y sombras, amores y desamores, logros y tropiezos, tangos que han quedado integrados para siempre en la historia personal y en la Historia…

Tangos learned and sung over the course of a lifetime; tangos linked to light and shadow, love and heartbreak, triumphs and setbacks; tangos forever woven into one’s personal story—and into History itself…

Tangos que recordé con los artículos de Antonio Pippo, que me hizo aprender sus autores, sus intérpretes, las historias detrás de ellos, anécdotas, todo. Porque lo que debemos a Antonio Pippo Pedragosa es la más completa Historia del Tango y todo lo que la rodea. El tango es historia argentina, pero también historia europea y no digamos historia de España.  Hasta he encontrado interrelaciones con el flamenco. Por los caminos del flamenco me encontré con Piazzola, con Discépolo, y otros.

Tangos I was reminded of by Antonio Pippo’s articles—articles that taught me about their composers, their performers, the stories behind them, the anecdotes, and everything else. For what we owe Antonio Pippo Pedragosa is the most comprehensive history of tango and everything surrounding it. Tango is Argentine history, certainly, but it is also European history—and, needless to say, Spanish history. I have even discovered connections to flamenco; along the paths of flamenco, I encountered Piazzolla, Discépolo, and others.

Tango, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad 2009.

Tango: Intangible Cultural Heritage of Humanity (2009).

Flamenco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad 2010.

Flamenco: Intangible Cultural Heritage of Humanity (2010).

Antonio Pippo: “Esta noche m’emborracho yo, pá no llorar”

Antonio Pippo: “Tonight I’ll get drunk, so I don’t cry.”

Sola, fané, descangayada, la vi esta madrugada
Salir de un cabaret, flaca, dos cuartos de cogote
Y una percha en el escote bajo la nuez

Chueca, vestida de pebeta, teñida y coqueteando
Su desnudez, parecía un gallo desplumao
Mostrando al compadrear el cuero picoteao
Yo que sé cuando no aguanto más
Al verla así rajé, pa’ no llorar.

Y pensar que hace diez años, fue mi locura
Que llegué hasta la traición por su hermosura
Que esto que hoy es un cascajo
Fue la dulce metedura donde yo perdí el honor.

Que chiflao por su belleza le quité el pan a la vieja
Me hice ruin y pechador.
Que quedé si un amigo, que viví de mala fe
Que me tuvo de rodillas
Sin moral, hecho un mendigo, cuando se fue.

Nunca crei que la vería en un requiéscat in pace
Tan cruel como el de hoy
Mire si no es pa’ suicidarse, que por ese cachivache
Sea lo que soy
Fiera venganza la del tiempo
Que le hace ver deshecho lo que uno tanto amó.

Este encuentro me ha hecho tanto mal
Que si lo pienso más, termino envenenao
Esta noche me emborracho bien
Me mamo bien mamao, pa’ no llorar.

El más canalla de los tangos de su amado Enrique Santos Discépolo cantado por el gran Gardel, dedicado hoy al Maestro Antonio Pippo Pedragosa.

The most roguish of the tangos by his beloved Enrique Santos Discépolo, sung by the great Gardel—dedicated today to Maestro Antonio Pippo Pedragosa.

¡A su salud eterna!

To his eternal health!


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