HEALTH: Stroke, an emergency that can be prevented in up to 90% of cases.
Cada año, cerca de 12 millones de personas sufren un ictus en todo el mundo y más de 7 millones mueren a causa de él, lo que lo convierte en la segunda causa de muerte del planeta. Por tanto en Europa cada año 1,1 millones sufren un ictus. Hasta un tercio muere y dos de cada tres supervivientes quedan con secuelas. Los expertos insisten: la mayoría de los casos son evitables, y en los que ocurren, cada minuto cuenta.
Every year, nearly 12 million people worldwide suffer a stroke, and more than 7 million die from it, making it the second leading cause of death globally. In Europe, 1.1 million people suffer a stroke annually; up to a third die, and two out of three survivors are left with lasting effects. Experts emphasize that most cases are preventable, and for those that do occur, every minute counts.

El ictus es un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera el funcionamiento de una determinada zona del cerebro. Aunque su imagen pública sigue asociada a la vejez, la enfermedad no respeta edades: cada vez son más los casos registrados en menores de 55 años, una tendencia que los especialistas observan con preocupación tanto en países ricos como en aquellos con menos recursos sanitarios, donde se concentra ya la mayor parte de la carga mundial de la enfermedad.
A stroke is a sudden disruption of cerebral circulation that impairs the functioning of a specific area of the brain. Although public perception still associates it with old age, the condition spares no age group; an increasing number of cases are being recorded in people under 55—a trend viewed with concern by specialists in both wealthy nations and those with limited healthcare resources, where the majority of the global burden of disease is already concentrated.
Según el último estudio de la Carga Global de Enfermedades (Global Burden of Disease), publicado en The Lancet Neurology, el número de personas que sufrió un ictus en 2021 alcanzó los 11,9 millones en todo el mundo, un 70% más que en 1990, mientras que las muertes atribuibles a esta causa llegaron a 7,3 millones ese mismo año. La OMS, por su parte, sitúa en torno a 15 millones los casos anuales a nivel global, de los que casi 6 millones son mortales y otros 5 millones dejan al paciente con una discapacidad permanente.
According to the latest Global Burden of Disease study published in *The Lancet Neurology*, the number of people who suffered a stroke in 2021 reached 11.9 million worldwide—a 70% increase since 1990—while deaths attributable to this cause totaled 7.3 million that same year. The WHO, meanwhile, estimates there are around 15 million cases annually worldwide; of these, nearly 6 million are fatal, and another 5 million leave the patient with a permanent disability.
Se trata, además, de un problema de salud pública de primer orden. El ictus es, según la propia OMS, la segunda causa de muerte y la tercera causa de discapacidad en todo el mundo —solo por detrás de los accidentes perinatales en la infancia y la cardiopatía isquémica en adultos— y una de las principales causas de demencia a nivel global. La carga de discapacidad y muerte prematura asociada a esta enfermedad ha aumentado un 32% entre 1990 y 2021, hasta alcanzar los 160,5 millones de años de vida saludable perdidos en todo el mundo.
Moreover, this is a major public health issue. According to the WHO itself, stroke is the second leading cause of death and the third leading cause of disability worldwide—ranking only behind perinatal conditions in children and ischemic heart disease in adults—and a leading cause of dementia globally. The burden of disability and premature death associated with this disease increased by 32% between 1990 and 2021, reaching a total of 160.5 million healthy life-years lost worldwide.
Dos caras de una misma emergencia / Two sides of the same emergency
Los médicos distinguen dos grandes tipos de ictus. El más frecuente, hasta en el 85% de los casos, es el ictus isquémico: se produce cuando disminuye de forma drástica el flujo sanguíneo que llega a una parte del cerebro, lo que provoca la muerte irreversible de las células afectadas por falta de oxígeno. Dentro de este grupo se incluyen la trombosis cerebral, la embolia cerebral y el ictus hemodinámico.
Doctors distinguish between two main types of stroke. The most common—accounting for up to 85% of cases—is ischemic stroke; this occurs when blood flow to a part of the brain is drastically reduced, causing the irreversible death of the affected cells due to a lack of oxygen. This category includes cerebral thrombosis, cerebral embolism, and hemodynamic stroke.
El segundo tipo, menos habitual pero más letal, es el ictus hemorrágico, causado por la rotura de un vaso sanguíneo cerebral. Pese a ser casi la mitad de frecuente que el isquémico (4,1 millones de casos nuevos frente a 7,8 millones a nivel mundial en 2021), concentra la mitad de toda la discapacidad y las vidas perdidas por esta enfermedad en el mundo, principalmente por su vínculo con la hipertensión arterial no controlada.
The second type, less common but more lethal, is hemorrhagic stroke, caused by the rupture of a cerebral blood vessel. Although it occurs about half as frequently as ischemic stroke (4.1 million new cases versus 7.8 million worldwide in 2021), it accounts for half of all disability and lives lost due to this disease globally, primarily because of its link to uncontrolled high blood pressure.
Una enfermedad que avisa: los factores de riesgo / A disease that gives warning signs: risk factors
Pese a su apariencia súbita e imprevisible, el ictus rara vez surge de la nada. En la inmensa mayoría de los casos es el resultado de años de acumulación de hábitos y circunstancias poco saludables, los llamados factores de riesgo. Entre los factores modificables destacan la hipertensión arterial, la fibrilación auricular, el tabaquismo (que eleva el riesgo en torno a un 50%), la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad y el sedentarismo. A ello se suman hoy los factores «sociales» —contaminación ambiental, nivel socioeconómico y educativo—, que exigen respuestas de política pública. Entre el 80% y el 90% de los ictus podrían evitarse controlando estos factores.
Despite its sudden and unpredictable onset, a stroke rarely comes out of nowhere. In the vast majority of cases, it is the result of years of accumulated unhealthy habits and circumstances—known as risk factors. Key modifiable factors include high blood pressure, atrial fibrillation, smoking (which raises the risk by around 50%), diabetes, high cholesterol, obesity, and a sedentary lifestyle. Added to these today are «social» factors—such as environmental pollution and socioeconomic and educational levels—which require public policy responses. Between 80% and 90% of strokes could be prevented by controlling these factors.
Algunos no pueden modificarse, como la edad —el riesgo aumenta a partir de los 60 años— o el sexo. Pero la mayoría sí pueden controlarse, y ahí reside la clave de la prevención:
Some factors cannot be modified, such as age—risk increases after age 60—or sex. However, most can be controlled, and therein lies the key to prevention:
- Hipertensión arterial, el factor de riesgo más determinante y mejor estudiado. Los expertos recomiendan controlar la tensión con regularidad a partir de los 50 años, y vigilar médicamente cifras superiores a 140/80. Arterial hypertension: the most significant and best-studied risk factor. Experts recommend regular blood pressure monitoring from age 50 onwards and medical supervision for readings above 140/80.
- Fibrilación auricular y otras cardiopatías, estrechamente ligadas al ictus de origen embólico. Atrial fibrillation and other heart conditions, which are closely linked to embolic stroke.
- Tabaquismo, que eleva el riesgo de ictus en torno a un 50% respecto a quienes no fuman, con un impacto que crece según el número de cigarrillos consumidos y que también afecta a los fumadores pasivos. Smoking, which increases stroke risk by approximately 50% compared to non-smokers—with an impact that rises alongside the number of cigarettes smoked and also affects passive smokers.
- Diabetes, colesterol elevado, obesidad, sedentarismo y una dieta poco saludable, todos ellos factores de primer orden y, en gran medida, modificables. Diabetes, high cholesterol, obesity, a sedentary lifestyle, and an unhealthy diet: all major risk factors that are, to a large extent, modifiable.
El mensaje de fondo, respaldado por la evidencia más reciente, es contundente: entre el 80% y el 90% de los ictus podrían evitarse controlando estos factores de riesgo.
The underlying message, supported by the latest evidence, is compelling: between 80% and 90% of strokes could be prevented by controlling these risk factors.
El aviso que no debe ignorarse / The warning that must not be ignored
Existe un fenómeno que los especialistas consideran especialmente engañoso: el ataque isquémico transitorio (AIT). Se trata de un episodio con los mismos síntomas que un ictus, pero que remite espontáneamente, sin dejar secuelas, en cuestión de minutos. Esa ausencia de dolor y de consecuencias visibles hace que muchas personas —y en ocasiones también los propios médicos— lo minimicen. Sin embargo, se trata de una señal de alarma real: hasta un tercio de quienes sufren un AIT tendrán un ictus establecido en el año siguiente si no se actúa a tiempo.
There is a phenomenon that specialists consider particularly deceptive: the transient ischemic attack (TIA). It is an episode presenting the same symptoms as a stroke but which resolves spontaneously—without leaving lasting effects—within minutes. This absence of pain and visible consequences leads many people—and sometimes even doctors themselves—to downplay it. However, it is a genuine warning sign: up to one-third of those who experience a TIA will suffer a full-blown stroke within the following year if timely action is not taken.
Reconocer los síntomas puede salvar una vida / Recognizing the symptoms can save a life.

Los expertos insisten en que reconocer los síntomas y actuar con rapidez marca la diferencia entre la recuperación y una discapacidad grave. Ante cualquiera de estas señales, es necesario llamar de inmediato a los servicios de emergencia, aunque los síntomas desaparezcan a los pocos minutos:
Experts insist that recognizing the symptoms and acting quickly makes the difference between recovery and severe disability. If any of these signs appear, it is essential to call emergency services immediately, even if the symptoms disappear after a few minutes:
- Pérdida de fuerza repentina en la cara, un brazo y/o una pierna, en un lado del cuerpo. Sudden loss of strength in the face, an arm, and/or a leg on one side of the body.
- Sensación de hormigueo o acorchamiento repentino en cara, brazo o pierna de un lado. Sudden tingling or numbness in the face, arm, or leg on one side.
- Pérdida súbita de visión, parcial o total, en uno o ambos ojos. Sudden loss of vision—partial or total—in one or both eyes.
- Dificultad repentina para hablar o para entender a los demás. Sudden difficulty speaking or understanding others.
- Dolor de cabeza súbito, intenso e inusual, sin causa aparente. Sudden, severe, and unusual headache with no apparent cause.
- Sensación de vértigo o desequilibrio, si aparece junto a alguno de los síntomas anteriores. A sensation of vertigo or loss of balance, if it occurs alongside any of the above symptoms.
Los avances que han cambiado el pronóstico / Advances that have changed the prognosis
Si algo ha cambiado de forma sustancial en la última década es la capacidad médica para intervenir en la fase aguda del ictus. La organización de protocolos de «código ictus» —que permiten activar de forma inmediata el traslado a centros especializados, incluso mediante telemedicina en zonas rurales— ha reducido de forma notable los tiempos de atención.
If there is one area that has undergone substantial change over the last decade, it is the medical capacity to intervene during the acute phase of a stroke. The organization of «Stroke Code» protocols—which enable the immediate activation of patient transport to specialized centers, including via telemedicine in rural areas—has significantly reduced response times.
A ello se suma el avance de los tratamientos de reperfusión. La trombólisis intravenosa, administrada dentro de las primeras 4,5 horas tras el inicio de los síntomas, sigue siendo el tratamiento estándar, aunque en casos seleccionados esa ventana puede ampliarse gracias a las técnicas de neuroimagen actuales.
Added to this are advances in reperfusion treatments. Intravenous thrombolysis, administered within the first 4.5 hours of symptom onset, remains the standard treatment, although in selected cases this window can be extended thanks to current neuroimaging techniques.
El cambio más significativo, sin embargo, es la trombectomía mecánica: un procedimiento que permite extraer directamente el coágulo mediante un catéter. Estudios clínicos de referencia han demostrado que, en pacientes bien seleccionados mediante pruebas de imagen avanzada, este tratamiento puede aplicarse con beneficio hasta 16 o incluso 24 horas después del inicio de los síntomas, ampliando de forma considerable la ventana de actuación respecto a lo que se conocía hace solo unos años.
The most significant change, however, is mechanical thrombectomy: a procedure that allows for the direct extraction of the clot using a catheter. Landmark clinical studies have demonstrated that, in patients carefully selected through advanced imaging, this treatment can be administered beneficially up to 16 or even 24 hours after symptom onset, considerably extending the treatment window compared to what was possible just a few years ago.
La prevención, la mejor arma disponible / Prevention, the best weapon available
Pese a estos avances terapéuticos, los especialistas coinciden en un punto: el mejor tratamiento contra el ictus sigue siendo la prevención. El control progresivo de la hipertensión arterial en las últimas décadas ha contribuido de forma decisiva a reducir tanto la incidencia como la mortalidad de esta enfermedad, una tendencia que confirma que, frente al ictus, actuar sobre los factores de riesgo sigue siendo la estrategia más eficaz.
Despite these therapeutic advances, specialists agree on one point: the best treatment for stroke remains prevention. The progressive control of high blood pressure over recent decades has played a decisive role in reducing both the incidence and mortality associated with this disease—a trend confirming that addressing risk factors remains the most effective strategy against stroke.

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Un comentario en “SALUD: El ictus, una emergencia que se puede prevenir hasta en el 90% de los casos”