
La noche del sábado 8 al domingo 9 de agosto lo que se vivió en la Catedral del Cante puede pasar a la historia como la final con más concentración de arte y mayor número de finalistas de cante y toque que tengo en el recuerdo de mis años unionenses. Cerca de cuatro horas de actuaciones de excelente calidad de cinco cantaores, tres guitarristas, dos instrumentistas y dos bailaoras.
La verdad que, las posibles diferencias de calidad entre unos y otros si es que las había, eran tan mínimas que era imposible distinguirlas. Parece que aquí no se juzga la trayectoria, ni siquiera el pequeño historial desde los castings como aspirantes a semifinalistas, ni la actuación como semifinalistas. Solo la actuación de esa noche, sujeta a la resistencia de cada uno a la presión de lo que se juegan en esa sola noche, el premio gordo o el segundo puesto, o por algún palo, o nada. Todo a una sola carta, todo en manos de la decisión de un jurado compuesto por seres humanos, honestos y solventes en materia flamenca, pero también sujetos a presión, a que la decisión de uno pese más que la de otro. La cantidad de matices que intervienen en cualquier proceso humano, concentrados aquí en una sola noche, en una sola actuación.
Hay quién se lleva el premio gordo la primera vez que se presenta, como el ganador de la Lámpara Minera, el cordobés, Rafa del Calli, que suma a su Premio Nacional de Cante, en el XXIII Concurso de Arte Flamenco de Córdoba 2022.

Hay quién se presenta más de una vez, como la excelente flautista Ostalinda Suárez, que además de interpretación, tanto el año pasado como este presentó una pieza de creación suya, “Flautasía 2.0”, con un elenco muy enriquecedor de la creación. Pues, por segunda vez se ve que la creación no cuenta, solo la interpretación de esa noche, y quizá sea mi subjetividad, creo que estuvo mejor la noche de semifinales, aunque no podía asegurarlo, porque son tantas interpretaciones que llegan a saturar. Hoy, veinticuatro horas más tarde, aún tengo resonando en mi cabeza las músicas del taranto y la taranta, las más repetidas. Hoy estoy haciendo una cura de ruidos, y por Dios, que nadie me malinterprete, pero la repetición de determinadas músicas, más el tremendo ruido ambiental de la Avenida del Flamenco, si se midieran los decibelios que alcanza creo que sería denunciable, han hecho necesaria la cura de silencio en la intimidad de mi habitación en un hotel de Almería, y disfrutar ahora escribiendo esta crónica.
Ostalinda Suárez solo ganó el segundo premio de instrumentistas, premio de consolación. El Filón minero se lo llevó, hay que reconocerlo, un extraordinario competidor, el también flautista Karlos Nao de Valencia, con una levantica y una bulería-seguiriya verdaderamente notable. Así se lo pareció al jurado, que por razones expuestas anteriormente, lo tenía muy complicado, la competición era de tan alto nivel que lo mismo podía ganar uno que otra.

Dos bailaoras se disputaban el Desplante, Susana Sánchez de Granada y la sevillana Lucía la Bronce. Se lo llevó la sevillana, y me permito decir que si entre los matices a considerar por el Jurado entrase el vestuario, diré que la noche de semifinales bailó el taranto con vestido verde de faralaes y mantón rojo, cosa insólita, pues el taranto tiene su propia estructura de traje y de baile, muy estricta. De hecho creo que es la primera vez que he visto tal cosa. La noche de la final, repitió el mismísimo traje verde de faralaes y mantón rojo para bailar de nuevo el taranto.¿Para emular la “Soleá del mantón” de Blanca del Rey con un “taranto del mantón” más el susodicho traje de faralaes? ¿Sumó este hecho en la decisión del premio o no se tuvo en cuenta?

Cantaores. Entre los dos que se presentaban a la Lámpara Minera, creo una vez más, que tanto monta monta tanto el ganador Rafa del Calli como el onubense Sebastián Cruz, que obtuvo un segundo premio. Cuestión de matices. Lo cierto es que ambos eran merecedores intercambiables del primer premio.
Tres guitarristas en competición por el Bordón Minero. De nuevo, tres excelentes guitarristas, los tres empezaron por taranta. El cordobés Bernardo Miranda que hizo una guajira brillante, para la historia; Pino Losada, reconocidísimo guitarrista flamenco madrileño, no vamos a decir algo que ya está dicho. Bordó la taranta y la seguiriya. El tercer guitarrista, muy joven, por taranta y serrana. Pablo Barrionuevo Bernal, no pequeño detalle, es de La Unión. El público ya le había premiado con un aplauso cerrado antes de su actuación, tanto la noche dr semifinales como la de la final. Se llevó el Bordón el unionense. Creo que si no se lo lleva, el público a saber cómo hubiera reaccionado. Por si el Bordón fuera poco, el jurado también le otorgó un premio nuevo este año, el “Festivales Región de Murcia”. Muy bueno, sin duda, y la competición era reñidísima. Pero, con el corazón en la mano, yo esa noche habría premiado con el Bordón a Bernardo Miranda, que se llevó un premio especial por sus tarantas. El segundo premio fue para Pino Losada.

Esto fue casi todo, hubo más premios por palos para cantaores, Sebastián Cruz por su soleá y su cartagenera; Isabel Rico por su levantica.
Esta LXV edición del Festival Internacional del Cante de las Minas brilló por muchas cosas. Por la internacionalización de todos los eventos, galas y concursos en la Catedral del Cante por streaming al mundo. Una agenda cultural, hablo de los cinco días que ha durado mi estancia este año y por lo que he leído de los días anteriores, de un nivel tan alto, que la Agenda Cultural desarrollada en el Auditorio Municipal de la Casa del Piñón ha tenido un protagonismo equivalente a los eventos del Antiguo Mercado, con sus resonancias internacionales, como el premio al Festival Flamenco de Alburquerque, (estado de Nuevo México, Estados Unidos), la presencia del Festival y Asociación de Peñas de Jerez de la Frontera, el anuncio de los Premios Silverio Franconeti que entregará la EFA en noviembre, el Día Nacional del Flamenco, en el Teatro Isabel la Católica de Granada; la presentación y premio Pascual García Mateos al Trovo, el arte más genuinamente unionense.
Y por encima de todo, la acogida llena de afecto a quienes divulgamos el Festival del Cante de las Minas de La Unión, desde el Presidente de la Fundación Cante de las Minas, Joaquín Zapata, la Concejala de Cultura Aurora Ródenas, el Gabinete de Prensa con Jorge y Alberto, y todos los que nos rodean esos días, para hacernos sentir en nuestra casa y sobre todo hacernos sentir que somos necesarios para llevar el Festival Internacional del Cante de las Minas de la Unión por todo el mundo.
A todos ellos, GRACIAS.
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