CHILE: EN DEFENSA DE LOS NIÑOS Y LAS DIGNAS MADRES Y HERMANAS MAPUCHES, POR LA PACHAMAMA Y TODOS SUS PUEBLOS ORIGINARIOS

Oliver Herrera Marín 
Editorialista

A Lautaro, Pelantaru, Lientur y Caupolicán, Anacaona, Micaela Bastidas y Túpac Amaru, Domitila Barrios, Simón Bolivar y José Martí, Emiliano Zapata, Lázaro Cárdenas y Frida Kahlo, Patricio Lumumba, Rosa Parks, Amílcar Cabral, Mahatma Gandhi y Nelson Mandela, Berta Cáceres y Rigoberta Menchu.

Al digno y culto, libre y responsable, pacífico y fiero pueblo mapuche, solidario de todos los pueblos, culturas y lenguas del Chile Plurinacional. A toda la buena gente noble y sencilla, laboriosa y creativa del mundo que son faro en la tormenta e iluminan el claro de luna donde berrea el ciervo y canta el urogallo, la estrecha senda que sube por los montes del oso y el lobo hasta las cumbres donde El Cóndor Pasa y reina en los cielos de Latinoamérica. Y la poesía nos une e identifica, eleva y dignifica al defender el verde de la selva y el azul del mar, el SER y la cultura de los pueblos originarios. La poesía corta las alambradas y derriba los muros del hambre y la ignorancia, defendiendo la soberanía alimentaria todos los pueblos de la Tierra.

I 
A LA ARAUCANÍA

Hoy, desde Alcossebre-Alcalà a las orillas del Mediterráneo,
Vuelan sobre el Atlántico, la Amazonia y los Andes, unos versos apresurados:
De amor y de vida, de paz y de libertad, de resistencia activa, 
Al buscar en Ercilla y Temuco, los dignos hijos de la Araucanía.
Vuela la voz del poeta, y maldice a quienes venden el mar austral, 
El cobre y Pascua Lama, su corazón y su alma, por treinta monedas.

¡Maldigo! A quién escupe en la tumba de sus padres, incapaz de defender 
Y respetar el nombre, la historia y memoria, los huesos de sus muertos.
Hoy, desde Alcossebre-Alcalà a las orillas del Mediterráneo,
Vuelan sobre el Atlántico, la Amazonia y los Andes, unos versos apresurados:
Para daros las manos y un cálido abrazo de paz y solidaridad, respeto y amor,
Por vuestra justa causa, la irreductible y digna lucha por las tierras mapuches.

Hoy, en la región de los Lagos, se eleva por encima del Osorno, El Canto General de Neruda,
La voz telúrica del Viento, y la Luz de vuestros ancestros; Lautaro, Pelantaru y Caupolicán.
Se eleva la voz indomable de Lientur, que sigue alumbrando la tierra azul de La Araucanía.
“Dexe mis tierras porque tus españoles / Me forzaban mis mujeres,
Y me robaban mis comidas. / Y por no ver semexantes sinrazones
Me retiré a las montañas, / A morir siendo de guerra, por no morir en mala paz”.

Hoy, en la Región de los Lagos, por encima del Osorno se oye la voz de la Araucanía,
El Copihue de Rayén y Maitú, el amor que alumbra la grandeza y el valor de vuestro corazón.
Hoy, desde Alcossebre-Alcalà a las orillas del Mediterráneo,
Vuelan sobre el Atlántico, la Amazonia y los Andes, unos versos apresurados:
Ellos son el eco lejano de las baladas de amor y de vida del pueblo araucano,
Del canto de los delfines y de los lobos marinos, bajo la luna del mar austral.
II 
SIN TI, SIN VOSOTROS
Consciente de lo que digo, ¡Soy! Que sé lo que escribo. Y sé que serán tan temidos
Como amados mis versos, en manos de la gente noble y sencilla de Latinoamérica.
Sé que en vuestras manos mis versos serán al ALBA, las lágrimas de la Media Luna
en los dátiles de la palmera, las espigas de trigo y arroz, la rosa azul y la flor del maíz.

Consciente soy, como lo soy, de que, sin ti, sin vosotros, sin la Luz y el Viento
De Latinoamérica, que alumbra y proyecta, esparce el eco lejano de mi verbo.
Que le da alas a mis versos para que vuelen, y vuelen, más alto, más y más lejos.
Para que vuelen y lleguen… Allí donde moran las almas de los nobles chamanes.

Allí donde no llega la garra afilada del buitre, ni se oye, el graznido del cuervo,
Puñales ser-viles a sueldo del Imperio y de los sapos Iscariote del Pentágono.
¡Luz y Viento! de mis versos; ¡Haz! que estos vuelen y lleguen… Allí donde nacen los ríos,
Allí donde nacen y crecen, los sueños de amor y de vida de todos los niños del Mundo.

Consciente de lo que digo, ¡Soy! Que sé lo que escribo. Y responderé de mis versos,
Sabiendo qué ¡Soy!, Si soy, el eco lejano de vuestra voz cabalgando la furia del viento.
Sabiendo qué ¡Soy!! Si soy, el eco lejano de vuestra voz cabalgando los relámpagos,
En las noches frías, oscuras, cabalgando los truenos en los tiempos de silencio.

Sabiendo qué ¡Soy! Si soy, el eco lejano de vuestra voz cabalgando la fuerte lluvia,
Y las olas del mar bravío. Qué el poeta es nadie, nada, no existe ni tiene nombre
SIN TI, SIN VOSOTROS, EL SOL, LA TIERRA Y EL MAR, LA LLUVIA Y EL VIENTO,
LA LUZ Y CALOR, LA VIDA Y AMOR, LA SANGRE Y EL ALMA DE LATINOAMÉRICA.
                                                                            
                                                                                                                         Alcossebre 2009

Olivier Herrera Marín
CHILE


 A Salvador Allende y Pablo Neruda 

Nunca mis ojos te vieron, hijo soy de tu tierra, aquí levanto mi voz, respondo a tu llamada.
Chile, siento en mí tu pena, tu plomo y tu metralla, víboras y alacranes, recorren mi espalda.
Chile, no te entregues ni te caigas ni te vendas. Chile defiende el cóndor y el agua de tus ríos. 
Chile, defiende la leche y los frutos de tu tierra. Chile, defiende tu cultura, libertad e historia.
Chile, defiende la memoria del Presidente Allende. La tierra, la palabra y el alma de Neruda.
                         Septiembre 1973

           Olivier Herrera Marín 
     

LA SEMILLA

                A Zapata y Cesar Vallejo, Gandhi y Mandela

Todo pasa en la vida, el amor y la muerte y es nada la fortuna.
Que si algo queda: Es la voz y el verbo, el valor del alma.
Que si algo queda más allá del tiempo es la memoria.

Es la huella eterna del que lo dio todo sin esperar nada.
Que si algo queda es el sol y la semilla, es el mar y el viento.
Es el nombre y valor del que dio su vida por el amor y la vida.

                                                     1995
                                                                                                      Olivier Herrera Marín 

                                                                                                     
A DIANNE GOE

Flexible y resistente como el junco, frágil y dura como el diamante.
Dulce y delicada como la fresa, digna y valiente como Madre Coraje.
Pasó por mi vida como un huracán, socavó mis raíces y yo sin enterarme.
Que fui tan sólo un imbécil y un cobarde, me lo pedían sus ojos y sus besos.

Y yo, pobre de mí, encima de la higuera, columpiándome en la luna de Valencia.
Yo, como quien está oyendo la dulce y lejana melodía de un Stradivarius.
Ignorando el violín e ignorando la mano divina que lo está tocando.
Diana, se fue llorando, ella se fue sola con su pena y su dolor amargo.

Diana lo dio todo cuando abandono el confort de su casa allá en el Colorado.
Diana dio hasta su alma por los pobres desheredados de los dioses blancos.
Diana se fue con la guerrilla al Salvador para ejercer de médico-cirujano.
Y yo me quedé en Alcalá y en Alcossebre, petrificado, atado de pies y manos.

Ella se fue llorando y yo me quede sólo, seco y vacío, muerto.
Pude haberme ido con ella al Salvador, a Bolivia o Colombia.
A Nicaragua contra la Contra, a cualquier lugar, tierra, río o selva
Donde un quechua o un aimara, un maya o un guaraní, un indio,

Necesite esa mano amiga que nunca le dieron los conquistadores,
Evangelizadores y demás violadores de sus tierras vírgenes.
Todos los ladrones, los de entonces, y sus nietos, ¡Los de la Expo del 92!
Diana se fue llorando, yo me quedé sólo, seco y vacío, muerto en vida.

Supe por Hugo unos años más tarde, que cayó prisionera, y salvó la vida
De puro milagro, al escupirles y romperles en la cara, su pasaporte yanqui.
Si me hubiese ido entonces con ella, una y cien veces yo hubiese muerto,
Pero seguiría vivo en su pensamiento, seguiría vivo en el amor de su vientre.

Seguiría vivo en los peces del Titicaca, y en las flores del Matto Grosso.
Seguiría vivo, si hubiese vivido mi vida amando a quien más lo merecía.
Y hubiese escrito con sangre la palabra del indio, respondiendo a mi origen
Y estando en mi sitio. Ella, se fue sola, la mujer más solidaria, joven y bella.

Hoy la sigo buscando entre las sábanas de algodón que guardaron su memoria.
Ella, Dianne Goe, se fue sola, que yo no seguirla ni podía retenerla, 
Hoy, la siguen buscando mis ojos y mis besos en el vientre de toda mujer.
Hoy, doce años más tarde, sigo soñando con el amor de Dianne Goe.

                                                                                    1991
                                                            
Olivier Herrera Marín

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