Suma Flamenca 2021: Conciertos instrumentales

TERESA FERNANDEZ HERRERA
Prensa Especializada

Niño Josele «Maestros». Sala Negra.

David Virelles  «Patas». Sala Negra.

La Sala Negra de los Teatros del Canal,  es el espacio Ideal para  cuartetos instrumentales.  Por cercanía con el público y porque el negro es el fondo idóneo para poner en valor los efectos de diseños de iluminación, en ambos conciertos sobresaliente.

Maestros.

José HerediaNiño Josele, dedica este trabajo a sus maestros y mentores en su versátil e intensa trayectoria artística. A Paco de LucíaEnrique MorenteChick Corea,  recientemente desaparecido.

Acompañado por Pablo Báez al contrabajo, por el maestro en percusiones Bandolero y por el joven pianista José Heredia junior,  al que su senior se refirió como ‘en casa del herrero cuchillo de palo ‘. Él sabrá por qué.  Quizá una broma cómplice entre los dos Heredia.

Recordando a su maestro Paco de Lucía,  pionero de la revolución  de la guitarra flamenca con la introducción de otros sonidos,  se refirió a él como ‘su mundo es mi mundo’.

Después dedicó una soleá al maestro Morente . Y ahí se acabaron los solos de guitarra.

Para el homenaje a Chick Corea estuvo el cuarteto al completo,  turnándose en protagonismos o combinándose en  virtuosos sonidos orquestales.

Para Niño Josele,  tres referentes,  tres guías en la continuación de su historia con la música.

Y así transcurrió el resto de su concierto,  con composiciones inspiradas en sus maestros, en las que el jazz y el flamenco se sucedieron o se solaparon en una unión de sonidos prodigiosa.

Los efectos de luz añadieron magia a la música.  Aflora una reflexión.  Si podemos escuchar flamenco instrumental atravesado por haces de luz,  ¿porqué no en conciertos de cante de raíz, en los que la raíz seguiría siendo la esencia y la magia de la luz la dinámica del discurrir del tiempo?

Pedro G. Romero celebraría esta idea. La esencia permanece en el paso del tiempo, simbolizado por haces y ondas de luz.

Gran cuarteto, prodigiosos solos de cada instrumento, a destacar el de Bandolero.

Patas.

Extraordinario David Virelles,  con un piano capaz de sonar cómo toda una orquesta. Sones afro de Cuba y de Nueva Orleans, testimonio de la gran música que puede surgir del sufrimiento,  como surgió de las fatiguitas gitanas el gran cante flamenco. En esa raíz,  la esencia. Luego va transformándose por sus herederos que ya no conocieron el horror de la esclavitud ni del trabajo esclavo pagado con miseria.

Los tiempos cambian, las músicas también.

La guitarra flamenca de Jesús del Rosario puede protagonizar todos los sonidos y Lucky Losada sorprendió con la mesa de madera ancestral, pero él no nudillea; son las yemas de sus dedos las que percuten. Y también el cajón, instrumento de la otra orilla.

Ángeles Toledano,  la cantante y cantaora invitada. Qué limpieza y pureza de voz, cuánta dulzura. Qué bien canta flamenco y canciones campesinas cubanas. Es tan etérea, tanto en su presencia cómo en su forma de entonar. ¡Y qué registros vocales!

Una vez más los efectos de luz añadieron magia a un concierto que hay que agradecer a quienes conocieron a Virelles en una noche gitana flamenca en el último café cantante de Madrid.  Él, David los nombró en sus agradecimientos.  Martín GuerreroAntonio Benamargo y Jacobo Rivero.

Un regalo de concierto,  un hito más para esta Suma Flamenca. Porque efectivamente,  estas músicas de ida y vuelta suman. Y son ya tan nuestras como la seguiriya de Paco la Luz.

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