EN EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

ARTURO HARO
Columnista

Hola de nuevo, no puedo seguir escribiendo sin antes agradecerte por dedicarme ese tan valioso periodo de tiempo que inviertes en leer lo que escribo, con cada taza de café que nos tomamos juntos, con cada letra escrita, con cada pensamiento plasmado, siempre se transfiere algo de mi hacia ti y eso me llena de alegría porque entonces las cosas cobran sentido, porque si en esta vida no estas para dar lo que tienes, probablemente no sabrás como recibir y yo te agradezco mucho que me permitas compartir y con eso me ayudas a estar listo para recibir lo que la vida día a día tiene para mí.

Era importante comentar lo anterior, ahora es tiempo de rellenar mi taza de café que hoy disfruta de un agradable café arábiga preparado como le llamamos por acá, estilo americano, eso sí, negro y sin azúcar, para disfrutar de su olor y sabor.

Listo, ya con la taza llena, comencemos a platicar. Esta semana ha sido muy rica en observación, veo como las personas en su afán de agradar y sentirse parte de una sociedad que en ocasiones es demasiado excluyente tratan de modificar sus hábitos y costumbres para sentir que son aceptados, en muchas ocasiones, eso nos lleva a adentrarnos en un camino que ya no es el nuestro sino el que otros dictaron para nosotros y así vemos que poco a poco se va perdiendo la identidad, aquello que nos hace ser lo que somos, que nos diferencia de los demás y que si, hace que otros volteen a verte.

¿Realmente vale la pena encajar?, ¿realmente vale la pena dejar de ser tú y convertirte el alguien que probablemente tampoco te guste?, bueno creo que eso cada quien tendrá que resolverlo, es posible que aquello que ganas con esa transmutación sea suficiente aliciente para seguir adelante.

Es muy común que en el transcurso de nuestra vida hagamos cosas que no nos gustan y que al contrario de ayudarnos nos limitan y nos pueden llegar a hacer daño, pero entonces ¿Por qué lo hacemos?, seguramente has visto conocidos, amigos o a ti mismo entrar en hábitos dañinos y no te explicas cuál es el motivo que impulsa a estas personas a continuar en esos procesos.

Hay un término que se llama “ganancia secundaria” a que nos referimos con esto, a que es probable que ese hábito o situación dañina realmente nos esté beneficiando en algo, esto no necesariamente es bueno porque por esa ganancia secundaria estamos perdiendo de vista que hay un daño principal. Ok a lo mejor ya nos enredamos pero deja te lo explico con un ejemplo que seguramente te hará visualizar mejor a que me refiero.

Te has preguntado porque la gente que se droga,  a pesar de saber que les hace daño lo siguen haciendo y no hablo de la adicción hablo de algo que se encuentra en el proceso de estar drogado, es probable que esta persona no quiera dejar las drogas porque eso implicaría tener que soportar una realidad con la que no quiere lidiar de tal forma que ante esto prefiere permanecer en un estado de éxtasis que lo aleje de esa realidad que no quiere afrontar y esa es su ganancia secundaria, “se aleja de la realidad para vivir una realidad paralela”.

Veamos otro ejemplo, ¿Por qué algunas personas prefieren estar enfermos a estar sanos?, has conocido este tipo de personas, normalmente son personas que saben que al estar enfermos, tendrás la atención y cariño que posiblemente no sienten tenerlo cuando están sanos, entonces recurre a estar siempre enfermos para sentirse “queridos”, esto sería una ganancia secundaria, aún y cuando está lastimando su cuerpo su necesidad de tener cariño lo hace llegar a esos extremos.

Así que el día de hoy y los días que hagan falta, te invito a que revises si en tu vida estás haciendo algo que te hace daño por alguna ganancia secundaria de la cual no te has percatado y te aleja de lo que realmente quieres para tu vida.

Yo seguiré aquí, disfrutando mi café y a partir de este momento y en lo que dura mi café, pensaré en “La inmortalidad del cangrejo” te mando un abrazo grande y nos leemos la siguiente semana. Como siempre te recuerdo, si hay algún tema que quieras que toquemos con gusto nos tomamos un café y lo platicamos.

Me retiro pero como siempre te dejo un pensamiento para la semana.

“Ningún hombre puede usar un rostro para sí mismo y otro para la multitud, finalmente terminará confundido sobre cuál puede ser real”

Hasta la próxima……

Arturo Haro Gómez

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