PUNTA DE LANZA: LA IMPOTENCIA

SENÉN GONZALEZ VELEZ

No hay nada más vergonzante, angustioso y desmoralizador, que la IMPOTENCIA. Y… la defino, como la imposibilidad de tener, lo que tienes, sin poderlo utilizar, para lo que debes. Ha sido esta, un fenómeno desmoralizador, espantoso, que impacta muchísimo en el aspecto de las emociones y el cerebro, es el responsable directo, por cuanto este, la maneja y la conduce, dándoles las ordeneS, de no alzarse, ni menos disparar, lo que sabemos.

Es demoledor, sufrirlo. Pues saber que lo tienes y no lo puedes usar, ¿por más largo que sea su calibre?! Wuao! Resulta paradójico, tener un cuerpo fuerte con un instrumento de largo alcance, que llega y lo sienten, y que, ¿solo sirva para hacer bulto o de simple adorno? ¡Hombre!, eso… es una tristeza, convertida en tragedia. Todo queda sujeto, a la instancia de un ardiente deseo imaginario, que son como mariposas amarillas, como símbolos de amor y también de soledad, en cien años de soledad..

¡Carajooo! ¡Que rabia me da! – He planteado el tema de esta manera, apreciados lectores, para magnificar lo grave que son los estados de impotencia.  Ahora, coloquémosla, al frente a una multitudinaria manifestación, caprichosa, ociosa, compuesta de mujeres y hombres, de tendencias vandálicas y versátiles.

Ellas y ellos, están armados de ardientes ganas, a tal extremo que, en el brillo de los ojos, anuncian un previo estado emocional, próximo a empezar un clímax con euforia. Al llegar al orgasmo colectivo del placer, se predispone el animo, para hacer y deshacer. Se mueve el cuerpo y sus extremidades, sin control. Entonces, haciendo uso de una voraz metáfora, que los conduzca a una rebeldía orgásmica, de reacciones incontrolables, de esas que se dan en ciertos tipos de placeres, en que unos se manifiestan mediante la quietud, para dejar pasar o dejar hacer, otras en risas cosquillosas, también aflora el salvajismo, convocando al ser humano, a su regreso al primitivismo. Estos, lanzan piedras, utilizan palos, pistolas, cuchillos, martillos, botellas. Y… cincuenta hombres valientes, que son humanos, tienen familia, y hasta esposas e hijos, están ahí, para proteger a las personas normales e indefensas. Pero, a pesar de tener para su protección integral, un fuerte condón de pies a cabeza, de poliamida, que desfigura, la figura, pero inspira respeto. Aun así, no pueden sacar su arma del cuerpo, para no crear situaciones embarazosas.

Amigos lectores, eso es lo que le está ocurriendo a la Policía y al ejército de nuestra querida Colombia. El Cerebro internacional, son los promotores de esas impotencias. Están ubicados en las organizaciones de derechos humanos que protegen al salvaje, al violador de las vírgenes y de las leyes. Tienen injerencia, aún más, en el sistema legal de nuestro país y por eso, se viola flagrantemente, la CONSTITUCION NACIONAL.

Nuestras autoridades, poco están protegidas ante el poder del otro poder profundo, que maneja los hijos de la política y del gobierno, y direccionan las leyes, para que sean aplicadas, a los mas tontos. En otro país, a la policía, y al ejército, se les respetan. Alla, si hay que disparar, se dispara con absoluto respaldo de las leyes y punto. Salvo excepciones de abuso, que las hay y el castigo también es ejemplar. Acá es desproporcionado. En Colombia, son sujetos de burlas. El caso más triste, que traigo por vía de ejemplo, fue, cuando unos indígenas, hicieron arrodillar a unos solados. Les quitaron los cascos, los denigraron y estos jóvenes, bien entrenados y fuertes, dotados de pistolas y AK 47, resistieron el embate de unos sádicos, que les pegaban con palos, puños y patadas. No salió un solo disparo.  A esos le llamamos en Colombia Héroes. Y…a los indígenas y vandálicos: libertadores. A caso ¿eso no es ser impotente?

En mi país, se le ha hecho un altar a la impotencia, tan adornada, como a la impunidad que es hoy la figura dominante.  Para mi esa tolerancia, no es otra cosa, que una postura obligada, para ratificar nuestra sumisión y alma esclavista. Y, no sería raro, que ese tipo de impotencia, llegue más tarde, como cargo de conciencia a buena cuenta de las humillaciones, que se podrían reflejar al retiro, en la región infraumbilical, cuando el daño moral, haya tocado las puertas de la auto estima.

Septiembre 19 de 2020.

Sengove.-

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