“Nascencia”: Dancísticamente correcta, no emociona.

TERESA FERNANDEZ HERRERA. Periodista, Escritora, Dir. Gral. Cultura Flamenca. ESPAÑA. PRENSA ESPECIALIZADA

Mónica Fernández es la tercera en la dirección del ballet creado en febrero de 2024, tras el breve y excelente paso de Jesús Carmona, y de un triunvirato (en el que estuvo Fernández) sin huella en la memoria.

Mónica Fernández ha utilizado un arcaísmo para titular su primera obra como directora del Ballet Español de la Comunidad de Madrid. Viene del latín nascentia cuyo significado literal es “Nacimiento”. Más bello e impactante. Ella lo amplía a “un poema en movimiento sobre la capacidad humana de renacer”.

La coreografía de una hora y cinco minutos de duración sin intervalos, tiene como importante seña de identidad, los colores blanco y negro del vestuario, representando el negro la oscuridad y el blanco la luz. Pasa por todas las variaciones de la danza española, clásica estilizada, escuela bolera, folklore y flamenco.

Cuenta con un elenco de veintiún bailarines, en su mayoría jóvenes formados en conservatorios de prestigio y con experiencia en compañías y otros ballets. Cuenta con excelentes músicos, una dirección y coordinación musical impecable de Lucky Losada, considerado uno de los grandes maestros del cajón flamenco, con ascendencia en una célebre saga de artistas gitanos e hijo de Tito Losada, una guitarra leyenda viva del flamenco, cuyos cincuenta años de trayectoria artística celebramos el año pasado; su hermano Iván Losada, percusionista; Vaqui Losada, hermano de Tito, guitarrista y compositor; Agustín Diassera, reconocido internacionalmente como percusionista flamenco y fusión; Jesús Calluela, compositor, arreglista, orquestador y director musical con una larga trayectoria en la producción discográfica y en el ámbito de la música de cámara; y el reconocido guitarrista flamenco de acompañamiento, David Cerreduela.

Una de las aportaciones sobresalientes del ballet son las imágenes de Manel Pujol Balada. Entre lo más acertado de la obra.

Todo suma para conseguir un excelente resultado técnico, pero ¡ay! falla la capacidad de transmitir emoción.

Empecé a notar notas extrañas antes de empezar la función, al leer el programa de mano. “Coreografías cedidas por Rubén Olmo”. ¿Cuáles? ¿Nuevas para ceder al BF de Madrid o procedentes de sus coreografías históricas?

Afortunadamente pude reconocer en uno de los primeros números una celebrada coreografía de Rubén Olmo, el grupo compacto en círculo con las palmas de las manos pintadas de blanco alzadas.  Pero entiendo que si en el conjunto de “Nascencia” hay coreografías de Mónica Fernández y dos cedidas por Rubén Olmo, el público debe saber donde están situadas. Elemental.

Cierto que “Nascencia” es una obra muy coral, pero también hay solistas que no vienen señalados en el elenco de bailarines. El conocimiento previo siempre ayuda al espectador a valorar la obra. Investigando externamente he encontrado a Lucía Cardeñoso y Jan Gálvez como solistas.

Es cierto, que como define el ballet su directora en el programa de mano, hay belleza escénica y musical. Lo que no se ve, apenas se intuye, es una historia de caída, transformación y renacimiento. Es decir, es poco descriptiva.

Dice también en el programa de mano que la obra está dirigida a los que buscan emocionarse a través del arte. ¿Perdón? Yo creo que todos los que asisten a espectáculos de danza buscan emocionarse a través de un arte mucho más potente que las palabras. Pues precisamente,  sin saber definir porqué, un ballet con tan excelentes mimbres no transmite emoción. Solo perfección técnica.

Al final, cuando salieron a saludar, vimos que había dos guitarristas y dos cantaoras. Los guitarristas pueden ser, deben ser, Vaqui Losada y David Cerreduela. Pero, ¿porqué no aparecen separadamente en el programa de mano, que por cierto no dice nada de lo que hace cada músico, eso lo he añadido yo para ilustrar esta crónica?. En cuanto a las cantaoras, nunca se supo. Sencillamente no están en el programa de mano. No sé si estarán escondidas entre el conjunto del elenco de bailarines. Si ellas no reclaman, ¿qué podemos hacer?

La verdad, sigue echándose de menos aquel primer excelente trabajo dirigido por Jesús Carmona, aquella “Suite Española suite 47” y  “Epifanía de lo Flamenco”, de los que aún se recuerda la calidad técnica y la intensa emoción.

Nunca supimos porqué dimitió. Se pretextaron “razones personales”.

Mónica Fernández anuncia dos ballets de nueva creación para el BE de Madrid a estrenar en 2027. Uno basado en la diosa Cibeles y otro en la figura de Encarnación López Júlvez, La Argentinita, una de las musas de García Lorca.

Más temática para la emoción, imposible. Esperemos.

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