90 años 1936-2026

90 years 1936–2026

TERESA FERNANDEZ HERRERA. Periodista, Escritora, Editorialista. CDG de Cultura. COLUMNISTA

En la madrugada del 18 al 19 de agosto de 1936, ¡qué fecha tan repetida, tan viva! pasó de la plena salud a la muerte, en el segundo que ocupa un disparo, el granadino más claro de todo el siglo XX, Federico García Lorca.

In the early hours of August 18–19, 1936—what a date, so often recalled, so vivid!—Federico García Lorca, Granada’s most brilliant son of the twentieth century, passed from robust health to death in the split second it took for a shot to ring out.

Muerte absurda, sin sentido, sin razón, sin porqué en tiempos de paz y democracia. Pero desde aquel 18 de julio, España había estallado en odios apenas reprimidos en los últimos meses de la II República. Aquello era como la “Crónica de una muerte anunciada” que escribiría muchos años más tarde Gabo García Márquez. Aquello fue como una barra libre para matar, los unos a los otros, los otros a los unos.

An absurd, senseless, irrational, and inexplicable death—and this in a time of peace and democracy. Yet, since that July 18th, Spain had erupted in hatreds that had been barely suppressed during the final months of the Second Republic. It was like the *Chronicle of a Death Foretold* that Gabo García Márquez would write many years later; it was like an open season for killing—one side killing the other, and vice versa.

Y en medio de esos odios, en Granada, su Granada, estaba Federico García Lorca. Y en Granada, aunque sin militar en ningún partido político, simplemente por ser un poeta, un intelectual, un defensor de la justicia social de la que tan necesitada andaba España por entonces, si además era de familia pudiente, en términos de entonces un señorito. Un señorito rojo, -en términos de entonces- porque rojo era todo lo que no fuese fascismo, era inconcebible en aquella Granada de la que Federico había dicho poco antes que en ella anidaba la “peor burguesía de España”. Señorito, rojo, y por añadidura, -siempre en términos de entonces-, maricón.

And amidst that hatred, in Granada—his Granada—was Federico García Lorca. He was in Granada, and though he held no membership in any political party—being simply a poet, an intellectual, and a champion of the social justice Spain so desperately needed at the time—he also came from a wealthy family; in the parlance of the day, he was a *señorito*. A «Red» *señorito*—for in those days, anything that wasn’t fascism was labeled «Red»—was an inconceivable figure in that Granada, a city Federico had recently described as harboring «the worst bourgeoisie in Spain.» A *señorito*, a «Red,» and—to top it all off, again in the language of the time—a *maricón*.

Poeta, señorito, rojo y maricón.

Poet, dandy, leftist, and queer.

Fue la “Crónica de una muerte anunciada”, porque antes de que Gabo escribiese esta obra maestra literaria, la historia había estado llena de muertes anunciadas y la de Federico García Lorca, en Granada, en aquella Granada que ya no era su Granada, era inevitable.

It was a «Chronicle of a Death Foretold,» for before Gabo penned that literary masterpiece, history had already been rife with foretold deaths; and the death of Federico García Lorca—in Granada, in that Granada which was no longer *his* Granada—was inevitable.

A Federico lo mataron los prejuicios de la ignorancia, los odios sin sentido y sin razón, las envidias, la proscripción social del diferente, la guerra entre españoles que no admitían la diversidad de pensamiento, la diversidad humana ni se contemplaba,  el militarismo malentendido, todos los males que en poco tiempo se extendieron a toda Europa y desembocaron en la II Guerra Mundial en la que perecieron más de cien millones de personas.

Federico was killed by the prejudices born of ignorance, by senseless and irrational hatreds, by envy, by the social ostracism of those who were different, by a war between Spaniards who refused to tolerate diversity of thought—where human diversity was not even countenanced—and by a misguided militarism; all these were the very evils that soon spread across Europe, culminating in the Second World War, a conflict that claimed the lives of over a hundred million people.

Federico García Lorca fue un pionero hasta en la muerte.

Federico García Lorca was a pioneer, even in death.

Hoy 19 de agosto de 2026 nos estamos acercando a lo que entonces mató a Federico. Puede que ya no sea el odio al diferente, puede que un poco al señorito rojo. Vivimos un fenómeno llamado polarización en una era digital en la que los odios estallan en las redes sociales, los mismos odios que no respetan los pilares de la democracia, el respeto al adversario en ideas, ni siquiera respetan una Constitución que no se molestan en conocer, que incluso desprecian sin conocerla.

Today, August 19, 2026, we are drawing closer to the very thing that killed Federico back then. It may no longer be hatred of the «other»—or perhaps it is, to some extent, directed at the «left-wing aristocrat.» We are living through a phenomenon known as polarization in a digital age where hatred erupts on social media—hatred that shows no regard for the pillars of democracy or respect for ideological adversaries; hatred that disregards a Constitution people do not bother to understand—and which they even despise without knowing it.

Hoy 19 de agosto de 2026, una fecha en la que Federico sigue vivo en el recuerdo, sigue muy vivo en los foros culturales, sigue aún más vivo en las artes escénicas, y particularmente vivo, muy vivo en el arte flamenco, quizá sin ser conscientes de ello  estemos asistiendo a la premonición de la segunda muerte de Federico García Lorca.

Today, August 19, 2026—a date on which Federico remains alive in our memories, very much alive in cultural forums, even more alive in the performing arts, and particularly vibrant in the art of flamenco—we may, perhaps unwittingly, be witnessing a premonition of the second death of Federico García Lorca.

Despidamos esta crónica con con dos muestras de la lorquiana obsesión por la muerte. Del “Poema del Cante Jondo”. Escrito en 1921 y publicado en 1931.

Let us conclude this account with two examples of Lorca’s obsession with death, drawn from *Poema del Cante Jondo* (Poem of the Deep Song), written in 1921 and published in 1931.

Memento.

Cuando yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.

Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.

Cuando yo me muera,
enterradme si queréis
en una veleta.

¡Cuando yo me muera!

De los “Sonetos del amor oscuro”.  Escrito en 1936. Publicado en 1983.

From the “Sonnets of Dark Love.” Written in 1936. Published in 1983.

Yo sé que mi perfil será tranquilo
en el musgo de un norte sin reflejo:
Mercurio de vigilia, casto espejo
donde se quiebre el pulso de mi estilo.

Que si la yedra y el frescor del hilo
fue la norma del cuerpo que yo dejo,
mi perfil en la arena será un viejo
silencio sin rubor de cocodrilo.

Y aunque nunca tendrá sabor de llama
mi lengua de palomas ateridas
sino desierto gusto de retama,

libre signo de normas oprimidas
seré, en el cuello de la yerta rama
y en el sinfín de dalias doloridas.

¡Larga vida, Federico!

Long live Federico!

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