EL PENSADOR: ¿Y SI FUERAN LA MISMA COSA?

EL PENSADOR: ¿Y SI FUERAN LA MISMA COSA?

Este artículo, algo extenso, lo escribí hace veinte años como parte de los aportes que la esposa de un gran amigo necesitaba; ella aspiraba a un doctorado en la Universidad de Lovaina y requería opiniones  de profesionales sobre las diferencias entre literatura y periodismo.

I wrote this somewhat lengthy article twenty years ago as part of the contributions that the wife of a great friend needs; she aspired to a doctorate at the University of Leuven and required professional opinions on the differences between literature and journalism.

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Un articulista de costumbres uruguayo –Arthur Núñez García, apodado “Wimpi”- dijo una vez que no hay por qué buscarle explicación a todas las cosas ni discutir demasiado acerca de ellas, porque muchas suelen admitir más de una verdad. Y al final sobra confusión y falta entendimiento.

Un articulista de costumbres uruguayo –Arthur Núñez García, apodado “Wimpi” – dijo una vez que no hay por qué buscarle explicación a todas las cosas ni discutir demasiado acerca de ellas, porque muchas veces admiten más de una verdad. Y al final sobra confusión y falta entendimiento.

Puso entonces un ejemplo muy gracioso: antes, cuando alguien preguntaba por qué Napoleón había perdido la batalla de Waterloo, se decía que un pastorcillo indicó un atajo desconocido al general Blücher, jefe del refuerzo prusiano, con lo que Wellington pudo recibir a tiempo las tropas que iba necesitando para lanzarlas contra Bonaparte; luego apareció aquella sentencia poética de Víctor Hugo: “No fue Wellington quien venció a Napoleón. ¡Fue Dios, porque le molestó la gloria del hombre más grande de la tierra!”; y más tarde se supo la interpretación de un tal doctor Bloumgarten, de Nueva York, para quien esa derrota se debió a una insuficiencia hormonal del Emperador.

Then he put a very funny example: before, when someone asked why Napoleon had lost the Battle of Waterloo, t was said that a shepherd boy indicated an unknown shortcut to General Blücher, head of the Prussian reinforcement, with which Wellington was able to receive in time the troops he needed to launch against Bonaparte; then that poetic sentence of Victor Hugo appeared: “It was not Wellington who beat Napoleon. It was God, because the glory of the greatest man on earth bothered him! ”; and later the interpretation of a certain Dr. Bloumgarten, of New York, became known, for whom this defeat was due to a hormonal insufficiency of the Emperor.

Confieso que esta ocurrencia de “Wimpi” vino a mi memoria enfrentado a reflexionar acerca de la relación entre periodismo y literatura, de la cual se ha escrito y debatido casi hasta el hartazgo. Y aún seguimos.

I confess that this occurrence of «Wimpi» came to my memory faced with reflecting on the relationship between journalism and literature, which has been written about and debated almost to the point of being fed up. And we still continue.

Claro, no rehúyo el compromiso. Y voy a un ejemplo relativamente cercano. Yo había entregado a una editorial los originales de un pretendido libro de cuentos. El asesor de esa editorial, hombre de sólida formación, me dijo: -No están mal. Pero estos cuentos se acercan más al periodismo que a la literatura”; acepté la sentencia porque supuse que sabía de qué hablaba.

Of course, I do not refuse the commitment. And I’m going to a relatively close example. I had given a publisher the originals of a so-called storybook. The advisor to that publishing house, a man with a solid background, told me: «They’re not bad.» But these stories are closer to journalism than to literature ”; I accepted the sentence because I assumed I knew what he was talking about.

Sin embargo, al paso del tiempo, me ganaron las dudas sobre esa distinción. Como lector, siempre me ha importado la belleza de las formas y, por tanto, de las palabras y de la relación que entre ellas establece quien escribe. No resisto recordar otra anécdota. El célebre pintor Degas, consternado, le confiesa a su amigo Mallarmé, el poeta: -“Qué terrible. ¡Quiero escribir poesía y no puedo! Tengo brillantes ideas pero cuando las traslado al papel el resultado es muy pobre”. Y Mallarmé contesta: -“!Mi querido Degas¡ Es que la poesía no se hace con ideas sino con palabras…”.

But nevertheless, as time went by, doubts about that distinction won over me. As a reader, I have always cared about the beauty of forms and, therefore, of words and the relationship that the writer establishes between them. I can’t resist remembering another anecdote. The famous painter Degas, dismayed, confesses to his friend Mallarmé, the poet: I want to write poetry and I can’t! I have brilliant ideas but when I put them on paper the result is very poor ”. And Mallarmé answers: – «My dear Degas! Poetry is not made with ideas but with words …».

Y las palabras bien elegidas y bien usadas –o sea convertidas en belleza formal que puede conmover al lector- habitan tanto en una crónica periodística como en una novela, un cuento o un poema.

And well-chosen and well-used words -that is, converted into formal beauty that can move the reader- inhabit both a journalistic chronicle and in a novel, a short story or a poem.

Las primeras palabras tuvieron una trascendencia impar: la voz creadora de los dioses está atestiguada en la teología egipcia tanto como entre los polinesios o el relato bíblico del Génesis. Y, aun antes, existieron aquellos misteriosos “documentos-testigo” de los paleontrópidos que representaban un verdadero lenguaje y, probablemente, uno de los primeros intentos de comunicación entre los seres humanos: es que la forma de vida estrictamente humana surgió cuando las personas aprendieron a hablar. Y las civilizaciones se fueron fundando cuando, además de hablar, pudieron escribir.

The first words had an odd significance: the creative voice of the gods is attested in Egyptian theology as well as among the Polynesians or the biblical account of Genesis. And, even earlier, there were those mysterious «witness documents» of the paleontropids that represented a true language and, probably, one of the first attempts at communication between human beings: it is that the strictly human way of life arose when people learned to speak. And civilizations were founded when, in addition to speaking, they were able to write.

Véase qué detalle significativo: en el principio fue la crónica. Lo que se comunicaba al comienzo, desde tiempos de los signos arcaicos hasta la Piedra de Rosetta y, después, en época de los antiguos cronistas griegos, eran básicamente noticias: interpretaciones de la realidad. Si algo nació primero fue el periodismo y no la literatura; de acuerdo a esta teoría, ésta sería hija de aquél, una extensión suya, una transformación o nueva posibilidad abierta a un mismo ejercicio.

See what a significant detail: in the beginning was the chronicle. What was communicated at the beginning, from the times of the archaic signs to the Rosetta Stone and later, in the time of the ancient Greek chroniclers, was basically news: interpretations of reality. If something was born first, it was journalism and not literature; According to this theory, this would be his daughter, an extension of him, a transformation or a new possibility open to the same exercise.

Aún hoy es posible hallar ilustres ejemplos de cómo el periodismo, bien entendido y realizado, ayuda y mejora a la literatura. Podría citar, y admito que es una enumeración arbitraria y parcial, a Gabriel García Márquez, Osvaldo Soriano, Arturo Pérez Reverte, Umberto Eco y, echando la mirada un poco más atrás, a Raúl González Tuñón, Leopoldo Marechal, José Martí y Mariano José de Larra. No me detendré en ellos, sino en el paradigma del escritor al borde de la perfección, creador imaginativo por excelencia, capaz de construir universos, sueños, ficciones, símbolos y causar admiración en los demás: Jorge Luis Borges. Pues bien, Ulyses Petit de Murat, un fiel amigo suyo, confesó que Borges tuvo un cambio formidable a partir de su ingreso al diario argentino “Crítica”, convocado a escribir artículos sobre la actualidad, de interés para la gente. Así nació, nada menos, la “Historia Universal de la Infamia” y se terminó el Borges que necesitaba un mes para entregar veinte líneas de contestación a una simple encuesta.

Even today it is possible to find illustrious examples of how journalism, well understood and carried out, helps and improves literature. I could quote, and I admit that it is an arbitrary and partial enumeration, to Gabriel García Márquez, Osvaldo Soriano, Arturo Pérez Reverte, Umberto Eco and, looking a little further back, to Raúl González Tuñón, Leopoldo Marechal, José Martí and Mariano José de Larra. I will not dwell on them, but rather on the paradigm of the writer on the brink of perfection, an imaginative creator par excellence, capable of building universes, dreams, fictions, symbols and causing admiration in others: Jorge Luis Borges. Well, Ulyses Petit de Murat, a faithful friend of his, confessed that Borges had a formidable change from his entry into the Argentine newspaper “Crítica”, summoned to write articles on current affairs, of interest to the people. Thus was born, no less, the «Universal History of Infamy» and ended the Borges that needed a month to deliver twenty lines of response to a simple survey.

Digo más: si se analiza la cuestión partiendo del lado opuesto, o sea desde la visión de la literatura, también se dispone de testimonios que quizás nos permitan llegar al mismo punto. Esa relación complementaria entre uno y otra excede las paternidades y calidades de cada expresión.

I say more: if the question is analyzed starting from the opposite side, that is, from the perspective of literature, there are also testimonies that perhaps allow us to reach the same point. This complementary relationship between one and the other exceeds the parentage and qualities of each expression.

Albert Camus, al recibir el Premio Nobel de Literatura, dijo que sólo hay una cosa que hacía grandes sus oficios de escritor y periodista: “El servicio de la verdad y el servicio de la libertad”.

Albert Camus, upon receiving the Nobel Prize for Literature, said that there is only one thing that made his duties as a writer and journalist great: «The service of truth and the service of freedom.»

La misma misión, la misma responsabilidad.

The same mission, the same responsibility.

Según Aldous Huxley, en “Locksley Hall”, poema de Tennyson de 1842, el héroe es un muchacho que ha sufrido una amarga desilusión amorosa y se consuela no con la filosofía o con la religión, ni siquiera con el mundo de los sueños, sino reflexionando sobre la marcha del progreso, la ciencia y el desarrollo humano: casi como un cronista que relata un hecho y lo interpreta, prestando atención a todo lo que lo rodea. ¿Un poema con sentido periodístico? Y Wordsworth afirmó que los descubrimientos del químico, del botánico y del mineralogista podrían ser para el poeta temas tan adecuados como cualquier otro. Y Sábato identificó el principal problema del escritor en la tentación de juntar palabras para hacer una obra; ¿no es la misma que sufren, y a veces, infortunadamente, no superan, los periodistas? Pedro Henríquez Ureña solía leer a sus alumnos algún corto cuento bien escrito o alguna crónica periodística; y les decía: “Ahora, escríbanlo ustedes”. Casi todos los trabajos tenían tres o cuatro veces más extensión que los originales. El maestro hacía tachar todo lo que sobraba, dejando las palabras adecuadas. Si no bellas, al menos imprescindibles.

According to Aldous Huxley, In «Locksley Hall,» Tennyson’s poem from 1842, the hero is a boy who has suffered a bitter disappointment in love and consoles himself not with philosophy or religion, not even with the world of dreams, but by reflecting as he goes of progress, science and human development: almost like a chronicler who recounts an event and interprets it, paying attention to everything that surrounds him. A poem with a journalistic sense? And Wordsworth asserted that the discoveries of the chemist, botanist, and mineralogist might be as suitable subjects for the poet as any other. And Sábato identified the main problem of the writer in the temptation to put words together to make a work; Isn’t it the same that journalists suffer, and sometimes, unfortunately, not overcome? Pedro Henríquez Ureña used to read to his students some well-written short story or some journalistic chronicle; and he would say to them: «Now, write it down.» Almost all the works were three or four times as long as the originals. The teacher would cross out everything that was left over, leaving the right words. If not beautiful, at least essential.

Sé que este debate, tan antiguo, no acabará, aunque advierto que avanzamos hacia un consenso: la necesidad común de elegir y unir palabras para conmover al lector, en el sentido de no dejarlo indiferente, sino emocionado, comprometido, entretenido. Otras distinciones, que sé existen, me suenan baldías.

I know that this debate, so old, will not end, although I warn that we are moving towards a consensus: the common need to choose and join words to move the reader, in the sense of not leaving him indifferent, but excited, engaged, entertained. Other distinctions, which I know exist, sound wasteful to me.

¿Cómo calificar toda la obra de Homero? ¿Literatura, periodismo? ¿Y a las “Critias” de Platón? ¿Y a “Noticia de un secuestro” de García Márquez? ¿Y a “Cosecha roja” de Hammett? ¿Y al cuento “Avelino Arredondo” de Borges? ¿Y a los artículos costumbristas de Larra o Roberto Arlt o a los cuentos y novelas cortas de Truman Capote?

How to qualify all the work of Homer? Literature, journalism? And to Plato’s «Critias»? And to «News of a kidnapping» by García Márquez? And Hammett’s «Red Harvest»? And the story «Avelino Arredondo» by Borges? And to the manners articles by Larra or Roberto Arlt or to the short stories and novels of Truman Capote?

Quizás todo se resuma en una de las neurastenias contemporáneas que diagnosticó Eco: la ansiedad por separar los saberes. De ser así, la literatura habría decidido expulsar del seno materno al hijo bastardo, el periodismo.

Perhaps it all can be summed up in one of the contemporary neurasthenias that Eco diagnosed: the anxiety to separate knowledge. If so, literature would have decided to expel the bastard child, journalism, from the womb.

Un absurdo sin sentido.

A nonsense absurdity.

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