Tres días de flamenco en el Colegio Mayor Isabel de España

TERESA FERNANDEZ HERRERA
Prensa Especializada

Del 18 al 20 de abril, la 23 edición del Festival Tío Luis el de la Juliana, promovido por la que fue directora del colegio María Luisa Muñoz y actual directora de su patronato, ha estado dedicado este año al fallecido maestro de la guitarra Manolo Sanlúcar, premiado a título póstumo. Y el último día, tras la actuación del ballet  de la maestra de maestras Cristina Hoyos, el premio 2023 del festival ha sido para ella, que además hizo el regalo de dar una pincelada de su baile.

Una conferencia, dos conciertos y un ballet.”Manolo Sanlúcar, un hombre a una guitarra pegado” por José Manuel Gamboa;  la familia Lagos, de Jerez de la Frontera, David, Alfredo y Melchora; más Jerez,en un concierto de guitarras, cante, percusión y baile, encabezado por Santiago Lara, discípulo y continuador del maestro Sanlúcar. Y por fin el ballet de Cristina Hoyos con las bailaoras Rosa Belmonte y Cristina Gallego y el bailaor El Lebri.

El 18 de abril empezó el Festival Tío Luis el de la Juliana,  cantaor flamenco jerezano de la segunda mitad del siglo dieciocho, es decir, pionero del cante de Jerez donde los haya.

David Lagos.

Para abrir boca,  hicieron los honores los artistas jerezanos Alfredo y David Lagos, guitarrista y cantaor de merecida fama internacional, representantes de esa acreditada e intensa entidad jerezana del cante y toque, sin olvidarnos del compás, que bordaron Noé Barroso bailaor y coreógrafo madrileño de fama internacional y Miguel Téllez, jerezano, bailaor, coreógrafo y profesor en la escuela de flamenco Amor de Dios de Madrid. Y para alegría de los que amamos Jerez, también estuvo, fuera de programa, pero en el corazón de todos, Melchora Ortega, gran artista y esposa del cantaor.

No me gusta repetirme, pero es que no puedo evitarlo cuando digo que en cualquier escenario donde actúen artistas de Jerez, se borra el mundo, solo Jerez, su historia del cante, su idiosincrasia, su carácter, su alegría, su gracia, su duende tan particular, están presentes. El Isabel de España fue Jerez durante hora y media. Imposible escapar del ambiente, pero, ¿quién hubiera querido escapar, sino por el contrario quedarse, organizar una juerga flamenca jerezana, de las de toda la noche y acabar a las seis de la mañana con un buen chocolate y calentitos, (churros) por supuesto, también de Jerez?

Menudo programa el elegido por David Lagos para este concierto. Empezó por una larga caña, recreándose en el conocidísimo estribillo, dedicada a la memoria de otro gran jerezano, Don Antonio Chacón. Me encantó su cercanía con el público y su respeto, presentando todos sus cantes, dándoles cuerpo para información de todo tipo de respetable, el que sabe, el que intuye y el que escucha para aprender. Eso, también es puro Jerez.

Siguió por una tanda de Cantes de Levante, esa otra música, esa otra manera de cantar, esa otra expresión de una región tan flamenca como la que más, que David respetó e interpretó con toda su sabiduría, con los cánones propios de esos cantes, apostando por la diversidad del flamenco, pero, eso sí, con su voz y registros jerezanos, más allá de Santiago o de San Miguel, porque él vio la luz en La Granja, pero es que Jerez es territorio Jerez, el territorio que lo abarca todo. David Lagos así lo entiende y lo proclama con su cante.

Foto David y Alfredo Lagos

Atención a sus definiciones de la bulería, que si escuchá, que si al golpe y alguna otra. Él se decidió por llamarla escuchá, muy sabiamente, opino, porque esa definición abarca todo lo que puede ser la bulería y a todos los que la escuchan. Lástima no tener videos del concierto, pero videos de David Lago de cualquier día están a disposición urbi et orbe en internet. Y me encantó mucho más escucharla, con atención e intención, al cante, al toque y al compás, que me sigue pareciendo una de las cosas más importantes del flamenco. ¿Digo compás? Compás y flamenco son lo mismo, no pueden existir el uno sin el otro.

Ay y cuando anuncia esos cantecitos de Cádiz, y muy a la manera gaditana dice que bueno, ya irán llegando, por cantiñas, por…Y empieza por alegrías, con ese titititrán tran tran que desde hace mucho tiempo es mundial. ¡Cómo interpretó todo el grupo de artistas ese espíritu gaditano, con raíces en la prehistoria, de llevar a cuestas la civilización más antigua de Europa, y la que trajo las Américas a España, sí, sí, cuando América descubrió a España, justamente en Cádiz y su bahía! Por eso Cádiz está a la vuelta de todo y se toma todo con humor, se pone el mundo por montera, hasta los tirabuzones de las bombas francesas que siempre se quedaban cortas.  Más testimonio de diversidad flamenca a un paso de Jerez.

El alma se nos volvió del revés con ese dúo de David y Melchora, sin más música que la que ellos producían, hasta la guitarra de Alfredo enmudeció,  se quedó presente y callada, como expectante… El cielo bajó hasta el centro de la tierra, porque hasta esa profundidad llegó su cante. Yo diría, que el dúo fue el auténtico hito de la noche, lo diferente, lo inesperado, lo absolutamente cabal.

Foto los Lagos y Melchora Ortega

Y ya diré algo de la Mariana, el palo flamenco binario, del grupo de los tangos, que ya hace más de un siglo popularizó El Cojo de Málaga, por ello conocido como El Cojo y también El Niño de las Marianas. Los Lagos haciendo historia, en la voz de David y la guitarra de Alfredo, sin olvidar el compás de lujo de dos bailaores de gran fama. Se agradeció, porque la mariana, no sé porqué, no se prodiga mucho últimamente.  

El resto fue fiesta, con baile añadido por Melchora y Noé. Salida magistral de escena, con todo el elenco actuando camino del final de la misma hasta desaparecer, siempre cantando, tocando, palmas y baile.

A Manolo Sanlúcar.

No quiero terminar esta crónica loca, sin mencionar que antes del concierto, el festival Tío Luis el de la Juliana de este año,  empezó con un recuerdo y premio póstumo a Manolo Sanlúcar, el guitarrista de la bahía gaditana que quizá más ha contribuido a la historia de la guitarra flamenca. El reconocido flamencólogo José Manuel Gamboa lo hizo vivo con su ilustradísima conferencia “Manolo Sanlúcar: Un hombre a una guitarra pegado”. Emocionante, e inolvidable guinda final con el video del trémolo interminable del maestro. Gracias, Gamboita. 

La guitarra de Santiago Lara.

Santiago Lara se trajo como segunda guitarra al joven chipionero Antonio González, al reconocidísimo percusionista Perico Navarro, al cantaor de La Línea José Luis Hernández y a la excelsa bailaora y pareja Mercedes Ruiz.

Un concierto de los que hacen historia. Toda la primera parte de concierto sinfónico, dedicado al maestro Sanlúcar, con piezas de la obra maestra del inolvidable guitarrista y compositor sanlueño, Tauromagia y composiciones del single Maestría que Santiago Lara lanzó en 2022 en homenaje a su maestro donde se recogen los sentimientos que le invadieron tras su desaparición. Una evocación de su música, una serie de variaciones de sus trabajos, una defensa del legado del maestro, un deseo hecho realidad de mantener el flamenco en lo más alto, tal como lo dejó uno de los mayores maestros de la guitarra flamenca de concierto.

No hay palabras para describir la conjunción de toque, cante que suena a oración, percusiones creadoras de música, intención y logro de recrear al maestro Sanlúcar, solos que parecen traídos desde la dimensión donde se encuentre el gran Sanlúcar, un concierto que hizo reventar de emoción desde la más íntima emoción. No hay palabras.

Foto Mercedes Ruiz y Santiago Lara

Y luego la aparición de Mercedes Ruiz, la bailaora poseedora de un duende apasionado, una elegancia tan personal que la hacen inigualable, única. Un rostro del estilo a lo pintado por Julio Romero de Torres, una versión de baile flamenco que la lleva desde la tradición jerezana a las formas más actuales de ballet español, que ella ha llevado por el mundo con su compañía y sus creaciones desde hace veinte años. La esencia de todo ello se vertió en su actuación en el Isabel de España para poner una hermosa guinda  al concierto instrumental.

El ballet de Cristina Hoyos.

¿Quién no la recuerda, como pareja de baile de Antonio Gades y como musa de Carlos Saura? Cristina Hoyos es historia del flamenco y del baile español. Sigue activa como directora del ballet que lleva su nombre. Ejemplo de mujer actual, para quién la palabra jubilación no está en su léxico.

Foto Cristina Hoyos con su premio

Ella a mano con Marisa Muñoz, creadora de este festival, presentando lo que va a seguir. Poemas y sueños flamencos, recuerdos de sus actuaciones en la ópera de Paris, primera bailaora flamenca en ese templo mundial de la lírica. Eso es llevar a España por el mundo, dando categoría indiscutible a algo tan exclusivamente español.

Dice Cristina que ella siempre se guió por lo que la susurraba al oído su hada madrina, leer a Federico, atención al Romancero gitano, a la Soledad Montoya del Romance de la pena negra. Concluye Cristina que ‘la danza es el lenguaje de los dioses’ y hay que añadir que ella ha hecho de la danza lenguaje de los dioses. Y, ¿cómo se llama tu hada madrina? –pregunta Marisa Muñoz- El hada se llama baile flamenco, responde Cristina. “Hay que hacer la retirada despacito y a compás”. Sabio consejo a seguir, por lo menos, por todas las mujeres.

Emociona, ver a dos mujeres senior, tan jóvenes de espíritu. Eso más que un consejo es un testimonio de que se puede. ¡Se puede!

Eso fue el preludio. Luego los solistas de su compañía, Rosa Belmonte, Olga Llorente y José Luis Vidal, El Lebri bailaores; Samara Montañez y Vicente Gelo cantaores; Ramón Amador a la guitarra nos llevaron durante más de una hora a través de sueños y poemas flamencos por mundos lorquianos y otros mundos en forma de baile, lenguaje de dioses, de toque y cante por palos eternos. Solos, dúos y tríos de baile, vestuario de lujo, arte y duende a raudales, con el hada madrina del baile flamenco presidiendo el espectáculo.

Y para guinda un regalazo. La gran Cristina salió a escena para dejar al respetable, puesto en pie, una pincelada de su historia.

Este festival breve, pero intenso y de primera categoría, ha dado testimonio una vez más de la grandeza del flamenco. Aunque sean los mismos palos, nunca se repite, porque cada artista, con su sello, marca diferencias. Músicas que nunca cansan de oírse, por el contrario, de cada vez se aprende y se disfruta más de ellas. El ballet terminó con ese famosísimo garrotín, de origen norteño y asentamiento sureño, arte y gloria festera de las músicas y letras flamencas.

Al final, solemne entrega del premio Tío Luis de la Juliana a la gran Cristina Hoyos.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.