LA AVENTURA DEL TANGO: BOHEMIO MELANCÓLICO

ANTONIO PIPPO PEDRAGOSA Columnista

Corría 1929 y Gardel caminaba bien abrigado, a la madrugada, por Place Pigalle, en París. De pronto observó, tiritando de frío en un banco, a un amigo.

-¿Qué hacés…? ¡Te vas a helar, hermano!

-No… -balbuceó el otro, con mirada extraviada. –Tengo un calor bárbaro…

Pascual Contursi

Era Pascual Contursi, ya estragado por la sífilis y avanzada su demencia. Gardel obligó al enfermo a internarse y, a los pocos días, se las ingenió para que volviese a Buenos Aires, donde su amigo murió en el Hospital de la Merced, a los cuarenta y tres años, el 29 de mayo de 1932.     

Trágico final de la vida breve de un bohemio melancólico que hoy es recordado como uno de los próceres del tango.

Contursi nació en Chivilicoy, el 18 de noviembre de 1888 y a temprana niñez fue a vivir con sus padres, en absoluta pobreza, a un conventillo de San Cristóbal, en Buenos Aires. Adolescente, empujado por mucha lectura, comenzó a escribir poesía y aprendió a tocar la guitarra y a cantar de oído. Se casó en 1911 con Hilda Briano y tuvo un hijo, José María, quien seguiría sus pasos aunque con otro brillo, y con el que tuvo una rara relación; incluso, su temprana muerte le impidió saber que su único descendiente había escrito una primera obra, Que nunca lo sepas.

Nadie se enteró por qué Pascual Contursi, hombre introvertido, dejó a su mujer y viajó en 1914 a Montevideo, donde vivió y trabajó hasta 1917, con esporádicos retornos a su casa, durante alguno de los cuales habría concebido con Hilda a José María.

Los años en Uruguay fueron fecundos: Contursi cantaba y tocaba la guitarra con estilo de payador y adquirió el hábito de adosarle letras a tangos instrumentales ya escritos; así fue padre del primer tango canción con Percanta que me amuraste –título inicial de la poesía que añadió a Lita, que Samuel Castriota había compuesto en 1914- y que Gardel rebautizó Mi noche triste para lograr la autorización del músico, que abjuraba del lunfardo, para registrarlo con texto. De todos modos, quien primero cantó ese fundacional tango fue el propio Contursi, en los bajos del Moulin Rouge, cabaré de Emilio Matos, padre de Gerardo Matos Rodríguez, donde trabajaba “a la gorra”; en 1917 se lo presentó a Gardel, entonces en Montevideo, y éste lo cantó aquí y en Buenos Aires, aunque el éxito arrasador que el tango obtuvo fue a partir de su inclusión en el sainete Los dientes del perro, interpretado por la joven actriz Margarita Poli. Gardel lo grabó, para la inmortalidad, en 1918.

Todo era tan informal entonces que Contursi, sin quererlo, alimentó una polémica que, con los años y los documentos, agonizó y murió: ¿fue Mi noche triste el primer tango con argumento, el que contaba una historia y presentaba estampas de vida y emociones, si el autor había puesto letra en 1914 a Pobre paica, de Cobián –que años después sería El motivo-, y a Flor de fango, de Gentile? Picardía inútil de ciertos investigadores: 1914 fue el año de la creación musical de esos tangos; Contursi les agregó la letra entre 1918 y 1920.

Definitivamente de regreso a Buenos Aires, siguió pergeñando versos para músicas ya escritas –destacan, entre muchos, La cumparsita, Pero hay una melena, Caferata, En el barrio de los tachos, La mina del Ford, Ventanita de arrabal, Vayan saliendo los guapos y Qué lindo es estar metido-, pero simultáneamente se volcó al sainete, teatro popular que le dio éxito de público pero ácidas críticas de especialistas.

En la cima de su popularidad y con buen dinero a disposición, en 1927 abandonó otra vez a su mujer e hijo y viajó a París, su sueño no confesado. Allí, hasta la dramática anécdota con Gardel contada al principio, se lo devoraron la noche, el alcohol y las mujeres y se convirtió en una sombra de sí mismo. Apenas logró componer su último tango, considerado uno de los mejores, con música de Juan “Bachicha” Deambroggio, Bandoneón arrabalero, que El Mago, al grabarlo en Francia, convirtió en un verdadero esplendor.

¿Una vida errante y triste? Puede ser. Pero aún lo recuerdan versos de Lugones: “Chicas que arrastran en el tango/ con languidez un tanto cursi/ la desdicha de Flor de Fango/ trovada en letra de Contursi”; de Celedonio: “Te glosa en poema Carlos de la Púa/ y Pascual Contursi fue tu amigo fiel…”; o de la banda roquera Estelares: “Estoy genio brillante/ lámpara mediante,/ estoy flor de atorrante,/ un Contursi maleante”.

Y Gardel dijo, poco antes de morir: –Sé que suena mal, pero Mi noche triste fue la noche más feliz de mi vida.

Un comentario en “LA AVENTURA DEL TANGO: BOHEMIO MELANCÓLICO

  1. Extraordinario y sorprendente relato de destacadas vivencias de Pascual Contursi, uno de los más grandes creadores del Tango. Gracias, Antonio, por haberlo rescatado del pasado, revelándonos ciertos aspectos de su vida.

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