EL PENSADOR: una ley a derogar

THE THINKER: a law to be repealed

Hay una vieja frase que desde hace décadas figura entre las preferidas de Danilo Arbilla, colega a quien respeto y con quien he compartido años del oficio periodístico, y cae como anillo al dedo para esta columna que decidí escribir:

There is an old phrase that for decades has been among the favorites of Danilo Arbilla, a colleague whom I respect and with whom I have shared years of journalism, and it falls like a glove for this column that I decided to write:

-No hay mejor ley de prensa que la que no se escribe ni se aprueba.

-There is no better press law than the one that is not written or approved.

El artículo 29 del Capítulo I  -Derechos, Deberes y Garantías- de la Sección II de la Constitución de la República establece, textualmente, que “es enteramente libre en toda materia la comunicación de pensamiento por palabras, escritos privados o publicados en la prensa, o por cualquier otra forma de divulgación, sin necesidad de previa censura; quedando responsable el autor y, en su caso, el impresor o emisor, con arreglo a la ley, por los abusos que cometieren”.

Article 29 of Chapter I -Rights, Duties and Guarantees- of Section II of the Constitution of the Republic establishes, verbatim, that “communication of thought by words, private writings or published in the press is entirely free in all matters. or by any other form of disclosure, without the need for prior censorship; the author and, where appropriate, the printer or issuer, in accordance with the law, being responsible for the abuses they commit ”.

No creo que haya forma más clara de decirlo. Primero porque lo entiende hasta un escolar de tercer año diferencial, segundo porque todos los periodistas saben, o deberían, cuándo ingresan, en el ejercicio de su trabajo, en terrenos muy bien definidos por la legislación que respalda en este campo a la Carta Magna y por tanto saben también cuándo pueden ser denunciados y demandados judicialmente, y tómese como ejemplo, por opiniones o información injuriosas o difamatorias.

I don’t think there is a clearer way to put it. First, because even a third-year differential student understands it, second because all journalists know, or should, when they enter, in the exercise of their work, in areas very well defined by the legislation that supports the Magna Carta in this field, and therefore they also know when they can be denounced and sued in court, and take it as an example, for offensive or defamatory opinions or information.

Igualmente, hay leyes aprobadas desde hace décadas contra el monopolio abusivo de personas o empresas dueñas de gran cantidad de medios –escritos, radiales o televisivos-, así como existe, precisamente como se pensó al momento de su creación, una red de televisión, abierta y por cable, y radial que pertenece al Estado para, en legítima competencia, ofrecer una programación que apunte al desarrollo de la educación y la cultura en la sociedad y de aportarle entretenimiento constructivo y contenidos prioritariamente de producción nacional.

Likewise, there are laws approved for decades against the abusive monopoly of people or companies that own a large number of media – written, radio or television – just as there is, precisely as it was thought at the time of its creation, an open television network and by cable, and radio that belongs to the State to, in legitimate competition, offer programming that aims at the development of education and culture in society and to provide constructive entertainment and content, primarily of national production.

Nadie puede negar lo que he aludido porque es la realidad: o sea el conjunto de hechos objetivos que, por serlos, se convierten en verdad.

No one can deny what I have alluded to because it is reality: that is, the set of objective facts that, because they are, become true.

Otra cosa, claro, es que ni el sistema judicial ni el político respondan en tiempo y forma a las desviaciones que, pese a todo, puedan ocurrir, o que el gobierno de turno, en el ejercicio de representación del Estado, no aplique según las normas establecidas las herramientas que la Constitución y las leyes le han puesto en las manos.

Another thing, of course, is that neither the judicial nor the political system respond in time and form to deviations that, despite everything, may occur, or that the government in power, in the exercise of State representation, does not apply according to the established norms the tools that the Constitution and the laws have placed in your hands.

Tales errores, u horrores en ocasiones, no justifican en modo alguno que ciertos sectores populistas, donde cohabitan ideas políticas con barniz totalitario y gremialistas de la prensa afines –que por supuesto no me representan- hayan logrado que el Poder Legislativo aprobase, hace escasos años, una nueva Ley de Medios que no ha parado de ser discutida, remendada y zarandeada hasta el extremo de que sigue provocando unos debates y verdaderos líos en su intento de aplicación, cada día con un futuro más incierto a su vista.

Such errors, or sometimes horrors, do not justify in any way that certain populist sectors, where political ideas with a totalitarian veneer coexist and like-minded unionists of the press – which of course do not represent me – have managed to get the Legislative Power to approve, a few years ago , a new Media Law that has not stopped being discussed, patched up and shaken to the extreme that it continues to cause debates and real problems in its attempt to apply it, every day with a more uncertain future in sight.

Esa ley está plagada de inconstitucionalidades, extremo acerca del cual la mayoría de los especialistas no contaminados coincide. Mientras la ciudadanía que practica el libre pensamiento crítico con la ética del postulado sigue esperando que este zafarrancho concluya con una derogación, se siguen zangoloteando en el tinglado público una organización oficial con pretensiones hegemónicas y cuya esencia pretende la censura, así como alusiones a “porcentaje de contenidos nacionales en radio y televisión no cumplido” y a “monopolios” –hasta ahora no probados-  surgidos de la propiedad de los medios más importantes, así como debates por la concesión de otros, al tiempo que la URSEC por un lado, obligada a causa de las circunstancias creadas por las hilachas de esa ley maldita, tanto como el Tribunal de lo Contencioso Administrativo se ven obligados a tratar asuntos y sentar precedentes, muchas veces contradictorios, sin razones de peso que lo justifiquen.

That law is full of unconstitutionalities, an extreme about which most uncontaminated specialists agree. While citizens who practice free critical thinking with the ethics of the postulate continues to wait for this mess to conclude with a repeal, an official organization with hegemonic pretensions and whose essence seeks censorship, as well as allusions to «percentage of national content on radio and television not fulfilled» and to «monopolies» – until now unproven – arising from ownership continue to jiggle in the public shed. of the most important media, as well as debates for the concession of others, while the URSEC on the one hand, forced because of the circumstances created by the threads of that accursed law, as well as the Administrative Litigation Tribunal are forced to deal with matters and set precedents. , often contradictory, without compelling reasons to justify it.

Un insólito “puchero a la española” donde ciertos sectores pretenden meter un día sí y al otro también más ingredientes, haciendo muy complejo lo intrínsecamente sencillo y pretendiendo abrir las puertas a una especie de mal disimulado intervencionismo.

An unusual «Spanish-style pot» where certain sectors intend to put one day yes and the next also more ingredients, making the inherently simple very complex and pretending to open the doors to a kind of poorly disguised interventionism.

Durante el siglo XIX, Thomas Paine, escribiendo acerca de la libertad de prensa, sentenció:

During the 19th century, Thomas Paine, writing about freedom of the press, declared:

-Un hombre no pide libertad de antemano para decir algo que debe decir, pero es responsable después por las atrocidades que exprese. De manera igual, si un hombre escribe en la prensa sobre cosas atroces, es responsable por ellas como si las hubiese expresado oralmente. Jefferson dijo que “el error de opinión debe tolerarse cuando la razón se deje libre para combatirla”. Esta es filosofía pura en casos de error. Pero hay una diferencia entre error y libertinaje (…) Nos estamos refiriendo al hecho de imprimir libre de restricciones previas y no sobre lo que se imprima, ya sea bueno o malo. El público –o en caso de acusación un jurado del país- serán los jueces del asunto.

-A man does not ask for freedom in advance to say something he must say, but he is responsible later for the atrocities that he expresses. Similarly, if a man writes in the press about heinous things, he is responsible for them as if he had expressed them orally. Jefferson said that «error of opinion must be tolerated when reason is left free to combat it.» This is pure philosophy in cases of error. But there is a difference between error and debauchery (…) We are referring to the fact of printing free of previous restrictions and not about what is printed, whether good or bad. The public – or in case of accusation a jury of the country – will be the judges of the matter.

Creo que el mensaje, más allá del lenguaje de época, es clarísimo.

I think the message, beyond the language of the time, is very clear.

Entonces no parece excesivo, en tiempos de referéndums y plebiscitos, una movilización que conduzca, de una buena vez, a la derogación de esta empalidecida, cada jornada más confusa Ley de Medios y, en todo caso, dedique su esfuerzo, si un estudio de profesionales y especialistas lograra un consenso al respecto, a mejorar la legislación ya existente que respalda, como he argumentado, tanto la libertad irrestricta de prensa al igual que castiga los excesos probados que se cometan en nombre de ella.

So it does not seem excessive, in times of referendums and plebiscites, a mobilization that leads, once and for all, to the repeal of this pale, every day more confusing Media Law and, in any case, dedicate your effort, if a study of professionals and specialists will reach a consensus on the matter, to improve the existing legislation that supports, as I have argued, both the unrestricted freedom of the press as well as punishes the proven excesses that are committed in its name.

Paralelamente no vendría mal sacudirse la molesta pelusa tirada por aquellos que aún creen que la ética periodística es “colegiable”, al igual que un Manual de Estilo.       

At the same time, it would not hurt to shake off the annoying fluff thrown by those who still believe that journalistic ethics is «collegial», like a Manual of Style.

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