LA DOLOROSA PÉRDIDA DEL PRIMER VÍNCULO

THE PAINFUL LOSS OF THE FIRST BOND

Rossi Er. Escritora, Comunicadora Social.
Columnista

La conexión con una madre no es solo emocional o psicológica, es biológica y fundacional. Es el primer vínculo que conocemos y el molde sobre el cual construimos nuestra identidad.

Perder a una madre se siente, muchas veces, como perder el «norte» de la brújula o el suelo que pisamos. No es solo extrañar a una persona; es aprender a vivir en un mundo donde esa mirada que nos validó desde antes de nacer ya no está físicamente. Es este es un duelo tan singular por diversas razones:

Es nuestro vínculo primario: La conexión empieza en el vientre. Existe un fenómeno llamado quimerismo fetal, donde células del bebé permanecen en el cuerpo de la madre durante décadas.

Ella es testigo de vida: La madre es, generalmente, la persona que conoce toda tu historia, incluso la que tú no recuerdas (tu infancia temprana). Al irse ella, se va el «archivo vivo» de tus inicios.

La identidad se reconfigura: Tras su partida, uno deja de ser «hijo/a» en el sentido activo de ser cuidado, lo que obliga a una madurez forzada, sin importar la edad que tengamos.

No es sencillo ni fácil trascender el dolor de la pérdida, pero algunas de las cosas que podemos hacer para avanzar en este difícil proceso es aceptar que es una realidad tangible e inapelable, vivir el duelo en sus diferentes fases.

Trascender el dolor no significa olvidar o que deje de doler, sino transformar la ausencia física en una presencia interna. También es oportuno buscar asesoría médica, espiritual o psicológica si sientes que la depresión o la ansiedad te superan.

Aceptar los cambios en nuestro ánimo durante el duelo: Habrá días de paz y días donde el vacío sea abrumador. Es normal. No hay un cronómetro para este proceso. Sabemos que, aunque el tiempo transcurre, sus palabras o sus valores permanecen en ti, porque de alguna forma tú eres su continuidad.

La existencia a veces se hace difícil en algún punto, y después de la muerte de nuestra madre seguimos intentando avanzar con una parte del corazón en otro plano, pero tampoco podemos ignorar que esto es parte del ciclo de la vida… Por lo tanto, tampoco debes ser tan rígido contigo mismo, acepta y vive el proceso a tu ritmo.

Perder a una madre es una verdad profunda y dolorosa… es un proceso largo y valiente por el que todos tenemos que transitar alguna vez.


Descubre más desde LA AGENCIA MUNDIAL DE PRENSA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

"¡Tu opinión es importante para nosotros! ¡No dudes en comentar!"