Festival de Jerez: El baile de José Manuel Álvarez

TERESA FERNANDEZ HERRERA
Prensa Especializada

Me fijé en José Manuel Álvarez la primera vez que lo vi, aquí en Jerez, en 2018, en un espectáculo de Ana Morales de su trilogía “Sin permiso”, “Réquiem”. Me pareció un bailaor extraordinario. Volví a verle en la Bienal de Sevilla de ese año, en la tercera parte de la trilogía de Ana Morales, “Canciones para el silencio”. De nuevo un bailaor completo, original, personalísimo, con cuerpo de bailaor, que muchos otros no tienen.

Cuando vi que estaba en el programa de este Festival de Jerez 2021, por primera vez con espectáculo propio, “Cruces”, el lunes 10 de mayo, en la sala Compañía, iglesia desacralizada de la Compañía de Jesús, no dudé de que ese día empezaba mi festival. Y acerté de pleno.

©Javier Fergo

José Manuel Ávarez es un sevillano trasplantado a Barcelona a los cuatro años, es decir, debería ser más catalán que sevillano, pero la verdad es que fluctúa entre las dos identidades, como tantos otros hijos de la migración laboral, que ha hecho de Cataluña una de las mayores y mejores canteras flamencas de España. José Manuel se formó en Barcelona, vive en Barcelona, desde 2018 tiene compañía propia, con varios montajes en tan poco tiempo; auténtico activista del flamenco ha creado la escuela de baile La Capitana, en honor y memoria de Carmen Amaya. Dirigió el desaparecido tablao barcelonés, Ramblas; ha seguido su formación con Marco Flores, Javier Latorre, Juan Carlos Lérida, Olga Pericet, etc. Y está demostrando ser un líder creativo en ideas coreográficas y protagonismos en escena.

Ese es uno de los puntales de “Cruces”.  Elimina jerarquías, de modo que todos los elementos artísticos en escena se entrecruzan en espacios asimétricos convergentes. A ello ayudan la complicidad de Pepe de Pura, cantaor de culto; el guitarrista José Almarcha, y Lucas Balbo a la percusión. Los cuatro encuentran el equilibrio perfecto, algo tan inusual en las estructuras flamencas de espectáculo que convierten a “Cruces” en una de las ideas más originales del momento.

Álvarez y sus compañeros corales consiguen la premisa más difícil: mantener enganchado al espectador todo el tiempo con sus recursos artísticos, cambios escenográficos y de iluminación, vestuario del bailaor, siempre elemento situacional.

El baile flamenco de José Manuel Álvarez tiene los toques clásicos de su formación. Es estilizado, de factura elegante, se desenvuelve con naturalidad extrema, pero también en momentos concretos hay rasgos de tensión, o temor a perder algo. Eso nos dejó vivir, más o menos subjetivamente, en la bulería por soleá, en un ejercicio de auto investigación corporal que casi desconcierta, aunque nos deje llenos de belleza, premisa principal en cualquier espectáculo de baile.

Desde las alegrías del comienzo hasta la bulería con la que se despide, pasando por la soberbia farruca y la bulería por soleá nos encontramos con todos estos momentos de atención, identificación emocional, inquietudes, perplejidades y disfrute total de toda la belleza plástica  que emana del artista.

A todo ello contribuye el cante siempre imponente de Pepe de Pura, consciente del lugar que ocupa acompañando al baile. De su voz nada hay que añadir; nos dejó sin respiración en sus serranas y aires de Levante, tan correctos como lejanos de su tierra. Eso es un cantaor, que domine tanto lo propio como lo ajeno, o más lo segundo, si cabe.

De la guitarra de José Almarcha qué vamos a decir a estas alturas que el entendido y aficionado no sepa. Siempre atento, cómplice, bien medido, con un sonido limpio donde los haya. Un gran profesional, en suma, un artista de culto.

De un espectáculo tan coral, con protagonismos tan equilibrados como en “Cruces”, ¿qué más podemos decir? Sí, la admirable conjunción y transiciones conseguidas mediante cambios lumínicos, de sonidos y compás. Compás de pies, palmas, cajón, golpes de guitarra. Casi se llega a la conclusión de que el compás es el pilar por excelencia en el conjunto de cante, toque y baile flamenco. Cuando llega ese momento en que todo es compás, sabemos en qué mundo estamos.

José Manuel Álvarez: La próxima vez en teatro principal. Con “Cruces”, por supuesto. 

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