
Los colores tienen un protagonismo decisorio en esta obra maestra de Manuel Liñán, “Llámame Lorca”. Blanco el muro que poco a poco va pintándose en negro según va avanzando la obra con claros símbolos/retrato del poeta, sobresaliendo el inquietante ojo de Federico con una mirada que traspasa los noventa años transcurridos desde aquella madrugada de agosto de 1936. Negro sobre blanco.
Negros con camisa blanca los trajes de ceremonia de las bailarinas /bailarines en el arranque de la historia que se narra en un imaginario que queremos intuir sea el de los años de la Residencia de Estudiantes, la publicación de poemarios y estrenos de gala de obras de teatro, con recitado y cante de versos del Poema del cante jondo. Es 1922, el año del Primer Concurso Internacional del Cante Primitivo Andaluz. El poemario Canciones de 1923, hasta el primer Romancero gitano, 1928. ¿O ya está vestido de rojo? Creo que el recitador viste de rojo en los versos del Poema de la Guardia Civil.
Rojos son los trajes que inundan la escena sobre el blanco y negro del muro que empezó con el lazo de luto, la luna en un círculo, el ojo que traspasa todo, las lágrimas de sangre, dos bocas, el surrealismo lorquiano que nació en Nueva York en 1929, rojo para la huida hacia adelante para olvidar lo que no quiere recordar, el Poeta en Nueva York y otros dramas, Cuba y sus sones, el regreso triunfal a España.
Ya es 1931, el comienzo premonitorio de los cinco años que deben pasar hasta 1936, Rafael Rodríguez Rapún, los Sonetos del amor oscuro, y el paso de la vida al mito eterno.
O así es como yo lo he vivido.
“Llámame Lorca” porque todos somos Lorca, obra de arte total, en la coreografía y bailes que recorren una vida y un mito, qué paradoja, sus verdugos físicos e intelectuales fueron los creadores de un mito sin saber que el mito iba a sobrevivir en el recuerdo a través precisamente de las artes escénicas, ópera, teatro, y flamenco. Lorca en el flamenco o una segunda vida que nadie ya podrá volver a romper.
Blanco, negro, rojo.
Falete, el recitador de blanco y rojo; Raquel Heredia la Repompa y José Maldonado, bailaores invitados; la composición musical del descriptivo Paso a dos final de Antonio Campos.
Cuerpo de baile: Manuel Liñán, José Maldonado, la Repompa, Irene Morales, Irene Rueda, Susana Sánchez, Rocío Montoya, y Cristina Soler, Cristina Aguilera, Noelia Calvo, Anabel Moreno.
El cante de Antonio Campos, Marian Fernández y Fita Heredia.
La música y guitarra de José Fermín; el violín de Víctor Guadiana; la percusión de Miguel El Cheyenne.
El diseño de pintura en muro, Manuel Liñán; la pintura José Maldonado.
Todos los diseños de iluminación, sonido, vestuario, batas de cola, escenografía.
La suma de todo, de todas y todos es “Llámame Lorca”. Obra maestra. En la Sala Roja Concha Velasco de los Teatros del Canal.
En el noventa aniversario de 1936, el fin de la vida, el nacimiento del mito.
Blanco, Negro, Rojo.
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