EL PENSADOR: Lo que sigue escondido

Por Antonio Pippo

Inocente lo es cualquiera cuando se le escamotean hechos objetivos, comprobables y toda información que permita un juicio sin dogmas, mentiras o corrupción, ya probada o cuanto menos sospechada.

Se dice que UPM sigue manipulando entre bambalinas políticas, una inversión para otra planta forestal que sería la más grande hecha jamás en Uruguay.

Cierto, aunque ahora estemos muy preocupados por las inversiones -que no alcanzan- para resolver el progresivo problema del agua potable en el país con proyectos que ninguno alcanza el consenso necesario.

Pero volviendo a la forestación y sus promesas de empleo y beneficios para el Estado nacional, se esconde algo.

No se dice que nuestro país, para cumplir previamente con las condiciones del acuerdo, deberá pedir capital prestado, aumentando la deuda pública y el déficit fiscal, incluso antes de que los inversionistas confirmen que pondrán su dinero, pues los ampara lo ya suscrito y una nueva cláusula anexada estos días que les reserva la potestad de decir que no, sin pagar multas ni bancarse un juicio, como suele ser de rigor.

¿Qué condiciones –más bien bajada de calzones- se aceptaron?

Se dice que regalarle a UMP una zona franca, crear infraestructura portuaria para su uso exclusivo y construir una vía férrea de casi 300 quilómetros desde Paso de los Toros, expropiando viviendas y terrenos, que estará al servicio de la pastera durante todo el año y a las horas que necesite, con lo cual su uso para otros fines productivos, o de transporte de pasajeros, es sencillamente inviable.

Hay más: está previsto que, de ser preciso, Uruguay eleve la cota de la represa del río Negro al nivel que los gentiles inversores exijan, lo que, en extremo no descabellado, podría implicar la desaparición de San Gregorio de Polanco.

También está previsto que Uruguay le compre, aunque no la necesite y al precio que ellos fijen, toda la energía que les sobre de la planta, que tengan injerencia en la política sindical interviniendo con gobierno y sindicatos para mantener la paz –léase “nada de ocupaciones ni huelgas salvajes, muchachos”- y hasta en los programas técnicos y profesionales de la enseñanza en los departamentos directamente vinculados a la obra proyectada.

¿Frutilla de la torta? Exoneración de las principales cargas impositivas, a cambio de un canon –lo que dejarán acá esos buenos amigos- que será como un modesto diezmo de uno de los fieles de la iglesia de San Pancracio.

¡Pero habrá otros beneficios! Claro, no se alarme: quizás se salve nuestro grado inversor y le pasemos lustre al mamarracho de decir que aumentará el PBI.

No se lo cree ni el Colorado que trabajaba con Omar Gutiérrez. Es manipulación pura de economistas. ¡Y de eso, el Colorado…!

Si usted, lector, se pregunta quién firmó tal basura, es un carnaval: se comenta que funcionarios de alto rango de la Presidencia, en el más absoluto secreto; ningún ministro y ni qué hablar del propio primer mandatario. Tampoco pasó este acuerdo, como constitucionalmente debía, por el Parlamento de la República.

Si usted, lector, pregunta por cifras, es como una tómbola. ¿Cuánto invertirán realmente los finlandeses? Se ha dicho cualquier número desde 2.400 hasta 4.500 millones de dólares. ¿Cuánto invertirá Uruguay, o sea nosotros todos? Misterio: 2.500, 3.000 o hasta más de 4.000 millones de dólares.

¿Puede ocurrir que la inversión nacional se haga y después los inversionistas extranjeros digan que no harán la planta?

Sí. Está escrito. ¿O no me entendió?

Y el empleo… Ja, ja. Otro despropósito: 3.000, 5.000, 10.000 empleos; secreto de los muchachos del Norte frío. Se’gual, diría Epifanio; la mayoría desaparecerá una vez construida la planta. Hay antecedentes cercanos. Quizás queden un par de cientos; bueno, pero mejorará la vida de pueblos del interior profundo. ¿Sí? ¿Por qué no va a Fray Bentos y pregunta qué ha pasado desde la instalación de UPM 1?

En fin. ¿Extranjerización de más tierra? ¿Contaminación ambiental y del agua?

No, no. Menudencias… ¿para qué?           


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