El Flamenco en los tiempos de la nueva realidad. (IX)

Teresa Fernandez Herrera PERIODISTA

Hemos estado del 27 al 30 de agosto en el Festival Flamenco on Fire de Pamplona, primer festival presencial desde el confinamiento. La calidad artística ha estado al máximo nivel, así como la organizativa y logística. Chapó para la organización, chapó para el gabinete de comunicación.

Todos los medios presentes han estado acreditados a todos los eventos solicitados, algo que no sucede por ejemplo en la super importante Bienal de Sevilla, que a tres días de su comienzo, ha confirmado acreditaciones para menos de un 10% de lo solicitado. Sin comentarios.

Reseñamos para empezar los cuatro grandes conciertos representados en el Auditorio Baluarte de Pamplona: Vicente Amigo con Memoria de los sentidos, Farruquito con Íntimo, Pitingo con Mestizo y fronterizo y el gran Chano Domínguez en una primera parte con la Orquesta Sinfónica de Pamplona con De Cái a New Orleans y una inolvidable segunda parte con su quinteto.

Vicente Amigo.

Era la primera noche de festival en Pamplona en la sala principal del Palacio de Baluarte con el aforo reducido de esta realidad lleno hasta la bandera. Vicente Amigo con su quinteto, el bajo eléctrico Ewen Vernal. Uno de los grandes de la percusión, Paquito González, a la segunda guitarra Añil Fernández y el cantaor Rafael de Utrera.

Cortesía de Deflamenco

Con un maravilloso diseño de iluminación que puso en valor ¡y cómo! la magistral conjunción de músicas y artistas que allí se produjo. Hubo momentos de tocar el cielo.

Comenzó el concierto con Guadamecí, como es habitual como guitarra solista.  Luego fueron desgranándose temas como Las cuatro lunas por bulerías, donde Rafael de Utrera hizo una vez más historia con La luna de Talavante. Plaza de las Sirenas, Amoralí, la soleá Sevilla…

No tardó la dedicatoria al maestro Sabicas en esta edición que el festival dedica a su memoria, Eterno Sabicas. Hubo momentos mágicos evocadores del gran discípulo de Sabicas, Paco de Lucía, a su vez maestro de Vicente Amigo, hasta el punto de que a ratos en el concierto, cerrando los ojos, Amigo y de Lucía parecían fundirse.

Una vez más el ambiente en escena era tan cómplice y relajado, ayudado por el disfrute personal que exhibe el maestro de la guitarra…Si Agustín Castellón Campos, Sabicas llevó el flamenco en Estados Unidos a los grandes teatros, mucho antes de que eso sucediera en España, Vicente Amigo transforma un concierto de música flamenca y española clásica, en una orquesta de cámara. Qué limpieza de sonido, que técnica y virtuosismo, todo ello sin esfuerzo alguno, como si la música y el estilo estuvieran  en sus dedos y en las cuerdas de su guitarra.

Todos ¡para qué decirlo!  estuvieron a la misma altura, todos ellos son grandes artistas, pero hay que señalar los cantes a los que Rafael de Utrera supo imprimir una profundidad cercana al misticismo.

Podría decirse que cada elemento del quinteto es la parte de un todo y ese todo suena y se encaja a la perfección.

No faltó en el concierto del Baluarte el Réquiem en homenaje al maestro Paco de Lucía, ni piezas presentes en la memoria de los sentidos de Vicente Amigo de otros trabajos anteriores suyos, como Paseo de Gracia o Tierra.

Hay que felicitar a la organización de Flamenco on Fire por haber hecho posible tras un arduo trabajo por conseguir apoyos y patrocinios, un festival presencial a pesar del aforo reducido. Flamenco on Fire es un festival privado. Toda una lección para otros festivales que se cancelaron de un plumazo, festivales que no voy a nombrar, pero patrocinados por ayuntamientos con recursos para haber hecho el esfuerzo de mantenerlos, por respeto a sus artistas. Chapó para la organización de Flamenco on Fire.

Farruquito

Farruquito

Juan Manuel Fernández Montoya Farruquito presentó su espectáculo Íntimo en el Palacio de Baluarte, en la segunda noche del Festival Flamenco on Fire. Un nombre que genera atracción dondequiera que va por méritos propios.

Farruquito, representante actual de la escuela fundada por su abuelo, Farruco, está más allá de los cánones atribuibles a un bailaor, coreógrafo y productor de sus espectáculos. Es distinto. Domina el arte escénico, es consciente de cada paso que da en  escena y su valor intrínseco de cara al espectáculo y al  público. Todo está a su servicio, la iluminación, el sonido, sus artistas. Y por encima de todo, tiene un carisma suyo propio, ni heredado ni compartido. Esto podría ser una definición de genio.

blob:https://www.dropbox.com/843d2774-98ce-45fe-b7be-86166d19a189 cortesía FoF

Íntimo responde a todo lo que puede significar tal título. A su servicio artistas, habituales en sus espectáculos. Los cantaores Ismael de la Rosa El Bola y Ezequiel Montoya Chanito, inician con la liturgia de una seguiriya anunciadora de la aparición en escena del maestro, que simplemente la sacraliza. La escenografía es intimista a la par que potencia cada elemento que se mueve en escena, es decir, al servicio inteligentemente intencionado del espectáculo, sobre todo del baile.

Su dúo con Mari Vizarraga recuerda mucho al dúo que vimos en Improvisao. La incursión como invitada de Remedios Amaya, un regalo del maestro a la veterana trianera.   Bailaora, otra sevillana, Marina Valiente. En la percusión Antonio Moreno Polito, primo de Farruquito y su guitarrista Antonio Santiago Ñoño, hijo del famoso cantaor Enrique el Extremeño. Entre todo el elenco, podríamos construir parte de una historia del flamenco.

Siguen a la seguiriya iniciática palos tradicionales. No faltan los tangos, la soleá, los fandangos, las bulerías, las alegrías… Todo muy íntimo como sin salir de casa, como Farruquito quiere y necesita en este momento.

Él despliega sabiduría en cada paso, en cada silencio, en cada percusión llena de música de sus pies, en cada paseo- danza para abarcar toda la escena, en todo. Aquí no se ha dejado nada al azar, todo está milimetrado, excepto claro está, el duende, que todo lo tergiversa en cada actuación. El duende aparece o no, pero yo juraría que en los conciertos de Farruquito aparece siempre.

Farruquito supo meterse en el bolsillo al público de Pamplona, no sé si desde el primer minuto o desde antes de llegar. Él es muy conocido aquí, donde ya ha estado, si no me equivoco, en tres de las siete ediciones del festival.

Estos días vivimos en inmersión total. Hoy sábado por ejemplo hemos asistido, entre mañana. tarde y noche a cinco eventos. Festival corto, intenso, de máxima calidad en estos tiempos víricos.

Pitingo.

Anoche el Auditorio Baluarte estuvo más vivo que nunca, porque el espectáculo no estuvo solo en su grandioso escenario, también el público tomó parte en él, gracias a las artes de comunicación y seducción de Antonio Álvarez Vélez Pitingo.

Nunca un título ha representado tan exactamente a un personaje. Pitingo es fronterizo de nacimiento, ya que el feliz acontecimiento tuvo lugar en Ayamonte, en la mismísima raya hispano portuguesa, raya que físicamente existe en este caso: El río Guadiana. El colmo es ser hijo de gitana y guardia civil, ¿puede darse mayor mestizaje? A García Lorca le hubiera encantado ser padrino de esa boda.

El mestizaje musical es su característica artística desde hace mucho tiempo. Siempre partiendo del flamenco de raíz que le viene de nacimiento, a las músicas étnicas afroamericanas, soul, blues, a los sones cubanos, boleros, iconos que no estaban por primera vez en un espectáculo suyo, como el Killing me softly e Imagine precedida de una soleá.

Pitingo se trajo para el espectáculo toda una Big Band con quince músicos. Un coro flamenco, un coro de soul & blues, guitarra flamenca, guitarra acústica, bajo eléctrico, teclado, trompeta, chelo, batería, tres palmeros coristas, cuatro de coro góspel y la bailaora Olga Llorente, premio Desplante 2019 en Las Minas de La Unión, más la voz de su hijo de ocho años entre bambalinas.

La noche fue una fiesta, amenizada además por la conocida  cercanía de Pitingo con el público, salpicado de monólogos dirigidos al respetable, a veces humorísticos, aunque anoche no faltó la dedicatoria a los sanitarios y víctimas del covid-19.

Canciones tan conocidas como Cucurrucucú Paloma, el bolero  Me siento solo, una serie de fandangos de Huelva en homenaje a la tierra, el Tápame, tápame, tápame que tengo frío. No faltó el homenaje a Sabicas, ni el recuerdo al maestro Omar Alfanno con su A puro dolor.

Cortesía de Deflamenco

En ese punto hizo acto de presencia Olga Llorente bailando una versión de solea del mantón, aquí Soleá de John Lennon, dedicada al guitarrista Mario Escudero.Ahí es donde Pitingo inicíó Imagine silbando su música y seguir cantando en su buen inglés. Es un hombre orquesta, maestro de ceremonias, comunicador de mérito, diseña sus espectáculos para s.educir con ellos en cualquier cultura y punto geográfico de este querido globo que habitamos.

Dúos de cante y toque, solos de guitarra flamenca, de percusión, ¡geniales! Actuación protagonista de los cuatro del coro góspel, música cubana… Y para el final dejaron una canción que adora medio mundo: Guantanamera.

Se pasaron un pelín con las interactuaciones del final con el público y la demasiado larga despedida de artistas. Pero así es el estilo Pitingo. Necesita el baño de masas para respirar.

Chano Domínguez.

Chano Domínguez.

La noche del 30 de agosto empezó con el concierto anunciado en el programa. La Orquesta Sinfónica de Navarra dirigida por Oliver Díaz y el mundialmente reconocido y premiado pianista y compositor de múltiples lenguajes musicales, Chano Domínguez, presentaban  De Cái a New Orleans, una suite en tres movimientos diseñada para explorar caminos de comunicación intermusical, con punto de partida en Cádiz, patria chica de Chano, para llegar a través del Atlántico a la patria de los sonidos del sur de Estados Unidos. Del flamenco al jazz y blues en un encuentro para poner en conjunción ambas tradiciones, únicas cada una de ellas en sus correspondientes espacios geográficos.

La maravillosa sorpresa comenzó cuando Chano se presentó en escena con su quinteto, el contrabajista Pablo Martín Caminero, el baterista Michael Olivera, José Córdoba Moskito al cajón y Blas Córdoba al cante. Blas Córdoba fue la quintaesencia del flamenco, tanto en esta primera parte como en la increíble e inesperada segunda parte, sin orquesta, con total protagonismo del quinteto. Qué primera parte, con esa grandiosa aportación orquestal – los instrumentistas de cuerda con mascarilla, los de viento obviamente no – unida al virtuosismo de Chano Domínguez más las intervenciones con ráfagas de jazz y blues de los músicos del quinteto.

Cuando acabó De Cái a New Orleans, se retiró la orquesta, desaparecieron las sillas, se oscureció la escena, para reaparecer en breve con el gran piano de cola, el contrabajo, el completísimo equipo de batería, las dos sillas y el cajón anunciadores de una segunda parte del concierto con protagonismo absoluto del quinteto.

Allí fueron apareciendo en escena Chano, Pablo, Michael y los hermanos Blas y Moskito. Chano como maestro de ceremonias los presentó y anunció que en esta segunda parte del concierto iban a interpretar composiciones suyas y de los grandes compositores de jazz norteamericanos Steve Lehman y Herbie Mann.

Todos fueron grandes estrellas, tanto en solos, dúos, tríos y todos maravillosamente conjuntados. A destacar las manos de Moskito sobre su cajón tocando al rápido y a veces rapidísimo ritmo de jazz, con esas manos volando sobre la madera, con una maestría y soltura asombrosas.

blob:https://www.dropbox.com/4041633e-f20d-4c3f-b256-adce7fcfc045 (video de la organización)

Hubo que oír el cante por bulerías de Blas Córdoba, con letras de Rafael Alberti a dúo con el cajón de Moskito  y un suavísimo acompañamiento de piano.  La verdad, parecía que seguíamos en ese viaje desde el profundo sur de España al profundo sur norteamericano. La batería fue magistral, allí estuvo con toda la diversidad de ritmos y sonidos de su completísimo equipo, que situado en el centro de la escena, marcaba ya su imprescindible protagonismo en el jazz.

Pablo Martín Caminero no necesita presentación, es un conocido compositor y creador de espectáculos. El contrabajo en estos últimos años ha alcanzado un sitio imprescindible tanto en el flamenco como en el jazz, es como el punto de unión sonoro entre ambos lenguajes musicales.

Chano Domínguez es en la actualidad el mayor exponente de la integración de la tradición flamenca y la del jazz. Tiene una enorme discografía, ha colaborado tanto con artistas flamencos como de jazz y blues, fue el único músico español que estuvo en la película Calle 54 de Fernando Trueba, dedicada al jazz latino. Es tan gran compositor como intérprete.

Este concierto de cierre de Flamenco on Fire, que ha sabido fundir magistralmente la libertad del jazz y la jondura flamenca, hará historia. Al punto de hacer sentir como un gran privilegio estar allí presente, disfrutando de músicas y sonidos que hicieron tocar el cielo.

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