LA AVENTURA DEL TANGO: El Obeso Olvidado

Hay muchas frases hechas y pegajosas, esas que suelen ser no sólo fosforescencias con apariencia de sabiduría, y –peor aún- mentirosas, por las que demasiada gente acusa al tango de cosa de viejos. “El tango es la única música que … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El Obeso Olvidado

Tablao Torero: Un premio y un homenaje al pasado

Asisto en el tablao madrileño Torero que dirige la bailaora y coreógrafa Mónica Tello, a un homenaje con entrega de la Perla Negra, el trofeo creado por este histórico templo del flamenco al cantaor Pepe de Lucía, hermano del inolvidable … Continúa leyendo Tablao Torero: Un premio y un homenaje al pasado

LA AVENTURA DEL TANGO: Carrousel de locura

Se podía oírlo gritar a caballo –con voz aguda, casi como un desaire para su bigote espeso según los estereotipos machistas de la época-, enroscada a la cintura una cuerda para sacar de apuro a las carretas que se empantanaban … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: Carrousel de locura

LA AVENTURA DEL TANGO: DISCÉPOLO SIEMPRE EN LA MIRA

Los entendidos no dudan: es el tango mejor logrado de Enrique Santos Discépolo. Ha escrito Manuel Adet que es uno de los temas musicalmente más complejos y más difíciles de cantar. No obstante, Confesión fue estrenado con clamorosa repercusión el … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: DISCÉPOLO SIEMPRE EN LA MIRA

El cante, lo mejor del Festival de Jerez

TERESA FERNANDEZ HERRERA. Periodista, Escritora, Directora Gral. Cultura Flamenca.   PRENSA ESPECIALIZA Con esta crónica despedimos el pasado Festival de Jerez. El jueves 6 de marzo fue día grande para el cante en el Festival Flamenco de Jerez. Empezamos en la … Continúa leyendo El cante, lo mejor del Festival de Jerez

LA AVENTURA DEL TANGO: Ah, Discépolo

Hay un tema, en la azarosa y extensa historia del tango, que busca un objetivo inalcanzable –quizás, quién sabe-: Cambalache, de Enrique Santos Discépolo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1901 – 23 de diciembre de 1951), compuesto en 1934. … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: Ah, Discépolo