
TERESA FERNANDEZ HERRERA. Periodista, Escritora, Directora Gral. Cultura Flamenca. PRENSA ESPECIALIZA
En las dos últimas crónicas de esta columna hemos hablado de un famoso guitarrista, el Niño Ricardo, compositor de muchas músicas para coplas, que fueron una moda en la música española y con el tiempo se han convertido en historia. También contamos cómo el último concierto de guitarra del festival madrileño dio comienzo con los acordes de esa canción, que inmortalizó un icónico cantaor y sobre todo cantante de copla, llamado para el arte Juanito Valderrama.

Juan Manuel Valderrama Blanca, andaluz de Torredelcampo (Jaén) de nacimiento, andaluz de Espartinas (Sevilla) en la muerte tras ochenta y siete años de vida, andaluz universal, empezó para el arte en 1935 en plena II República , de la que fue defensor hasta su último suspiro. En más de sesenta años de carrera empezó como cantaor desde niño, inspirado por el temprano trabajo en el campo. En 1934, con dieciséis años, mediante permiso paterno es contratado por la Niña de la Puebla, posteriormente por Angelillo, donde también estaba Pepe Marchena. Llega la guerra civil en 1936, y Juanito Valderrama participa en un batallón de la CNT, (Confederación Nacional de Trabajadores) pero su forma de lucha es actuar para las tropas republicanas con su primera compañía.
Terminada la guerra continuó con su arte, siempre como autor de sus éxitos. Y llega el año 1949, el año de la canción El Emigrante, con letra suya y música del Niño Ricardo. En esa España todo tiene que pasar por la censura. Cada artículo en prensa escrita, cada viñeta, cada programa de radio, cada libro, cada obra de teatro de cualquier género, cada película, cada canción. Todo tiene que pasar por la censura, y esto creó verdaderos artistas en camuflar contenidos críticos con el régimen. A veces pasaban, otras no.
Esa fue la historia de El Emigrante. Los censores creyeron que hablaba de trabajadores que se iban a otros países a trabajar, porque a España le costaba recuperarse de la devastación de la guerra y del boicot de los vencedores de la II Guerra Mundial. Pero no. El Emigrante es la canción del exilio político tras la guerra civil, exilios para salvar la vida en muchos casos, y para evitar la cárcel en todos los casos.
Veamos parte de la letra de esta famosísima canción:
Adiós, mi España querida
Dentro de mi alma te llevo metía.
Y aunque soy un emigrante
Jamás en la vía yo podré olvidarte.
Cuando salí de mi tierra
Volví la cara llorando
Porque lo que más quería
Atrás me lo iba dejando.
Yo soy un pobre emigrante
Y traigo a esta tierra extraña
En mi pecho un estandarte
Con los colores de España.
Analicemos: ¿Qué trabajador que sale de España libremente para trabajar, que libremente puede volver cuando quiera, de vacaciones o definitivamente, ir y volver libremente, haría una despedida como la que vemos en la letra de la canción? La letra de El Emigrante implica una despedida definitiva, o a larguísimo plazo, una despedida mientras dure la dictadura. Una despedida que es una enorme pérdida.
Afortunadamente los censores no vieron el sentido de la canción, o ¡quién sabe! Si el censor que examinó la letra, no lo quiso ver. Recordemos que hubo censores artistas, como el poeta Leopoldo Panero.
Quién sabe si en la mente de Valderrama, -Don Juan Valderrama como lo llamó años más tarde el periodista sevillano Antonio Burgos– estuvieron dos ilustres exiliados que apenas sobrevivieron al exilio. Los sevillanos Antonio Machado y su madre Ana Ruiz, que cruzaron los Pirineos en pleno invierno, en un viaje terrible, que se detuvo en un hotel de Colliure, Pirineo francés. Y con pocos días de diferencia ambos murieron de neumonía, de cansancio infinito, de desesperanza, de tristeza. La auténtica imagen de El Emigrante de Juanito Valderrama.

En el número 11 de la Calle Betis de Triana, (Sevilla) frente al río Guadalquivir, hay una placa de cerámica trianera con foto de la madre de Antonio Machado y leyenda: “Aquí nació Ana Ruiz Hernández el 28 de febrero de 1854. Murió en Colliure (Francia) el 25 de febrero de 1939. Que su recuerdo perdure como el olor de la hierbabuena y la albahaca. Triana, diciembre 2014”.
La canción El Emigrante llegó a convertirse en el himno del exilio.
En 1960 El Emigrante se convirtió en una película dirigida por Sebastián Almeida y protagonizada por Juanito Valderrama, su mujer Dolores Abril, Julio Núñez, Silvia Solar y Francisco Piquer en papeles protagonistas. Aquí cambia de significado. El protagonista, regresa a Cádiz tras muchos años de emigrado en Cuba. La ciudad celebra sus famosos carnavales y ese hombre duda si bajar del barco porque teme enfrentarse a la ausencia de familiares y amigos que dejó atrás hace mucho tiempo…
Tuvo una compañía de artistas en la que estuvieron entre otros Ramón de Algeciras, (hermano de Paco de Lucía) Macarena del Río. Juan Maya, Antonio Machín. Años más tarde, en los setenta, llegó a contratar a un joven Camarón de la Isla.
Otro hito importante en su carrera. En los años sesenta fue el inspirador del que se convertiría en el más famoso concurso de cante, el Festival Internacional de Cante de las Minas de La Unión. Él animó a las autoridades unionenses a defender el rico patrimonio de los cantes mineros. Es el festival más veterano de España.

Falleció el 12 de abril de 2004 en su casa de Espartinas (Sevilla). Tenía escrito el epitafio de su mausoleo: “Aquí no se llora, se canta y se ríe desde la noche hasta la aurora. En mi último viaje, quiero llevar de equipaje el hombre que llevo puesto”.
La lista de los homenajes, publicaciones, programas de radio y televisión póstumos sería tan larga como este artículo.
Pero la historia de El Emigrante, el himno del exilio más triste de la Historia de España, siempre estará asociada a Don Juan Valderrama Blanca, Juanito Valderrama. Afortunadamente ya pasó a la historia.
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