
La de ayer, viernes 29 de mayo, fue una tarde jerezana muy especial, en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional.
La presencia de un maestro, heredero de maestros de la guitarra jerezana, Diego del Morao, hijo del inolvidable Moraíto Chico, sobrino nieto del gran patriarca Manuel del Morao quién felizmente sigue entre nosotros a sus noventa y siete años; ambos tío y sobrino nombrados Hijos Predilectos de Jerez, puso el aforo al completo.
Diego del Morao quiso sentirse en familia y se trajo a su gran amigo Ané Carrasco para que le hiciera la percusión; a Marcos Carpio y al Pirulo al compás, ambos de la escuadra habitual de Diego. Y al cante Israel Fernández, que sin ser jerezano, si se le quiere encontrar hay que buscarlo donde esté Diego del Morao. Un equipo de músicos que se reconocen solo con la mirada. Un cuarteto de primerísimo nivel para poner el broche de oro a la temporada de Andalucía Flamenca en el auditorio madrileño.
En una gran primera parte del concierto, Diego del Morao nos regaló el oído y las emociones, a ratos fuertes, con composiciones propias, de las que él mismo destacó la que daba nombre al concierto, “El aire llega”.
“El aire llega”, composición por tangos, es una de las piezas clave de su álbum “Orate” de 2010. Pero la que dejó jirones de alma desparramados por la escena fue “Gañanía” por soleá, pura historia del barrio de Santiago de Jerez, que no se entendería sin las gañanías cortijeras, ni los manijeros, ni los ya desaparecidos patios de vecinos. Aquí una muestra, no de ayer, lástima no haber recibido, como fue costumbre, ni fotos ni videos del vivo del concierto.
El resto de su concierto, ya solista o acompañado por sus palmeros y percusionista siguió por sus composiciones, otra destacable por serranas. Lástima, aunque me repita hasta la saciedad, que en los conciertos flamencos sea imposible contar con un repertorio en el programa de mano, que facilitaría exponencialmente el seguimiento al respetable.
Llegó, vestido de rojo granate, camisa y pantalón, Israel Fernández, para poner su puntito de contraste al vestuario siempre formal de los jerezanos, siempre de negro, excepto Ané Carrasco.
Con ese atuendo y su cabellera más leonina que nunca, sello de identidad del cantaor del Corral de Almaguer, (Toledo) puso en marcha algo que iniciaron juntos en 2020 él, Israel y su guitarrista acompañante favorito, Diego del Morao.
Y por ahí llegaron la “Soleá del cariño”, los tientos “La amada” luego por tangos “Querencia”, la seguiriya del “Desvelo”, la “Bulería del Reproche” y ya de salida unos fandangos llamados “Como yo te quiero”.
De salida, pero no de final. Que estos son de Jerez y asimilaos. De final, Diego del Morao soltó la guitarra y siguiendo a sus compañeros hizo una salida por el foro con pasos de baile por bulerías.
Así fue la despedida del ciclo 2026 de Andalucía Flamenca. Más flamenca, más jerezana, imposible.
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