La aventura del tango: El Estilo diferente

ANTONIO PIPPO PEDRAGOSA. Periodista, escritor, editorialista. Director Gral. de Cultura Tanguera. 
COLUMNISTA

Quiero separar algunas cosas y rescatar un género que hoy está cuestionado. El tango es maravilloso, muy rico. Lo que yo pretendo es que la gente joven se acerque. Está bueno que podamos hacer una revisión y seleccionar qué cosas ya no se cantan. La gente que interpretaba el tango en épocas pasadas, estaba dentro de un marco social permitido y veía común -no era consciente- lo que describían las letras.

Así se expresó hace poco, al presentar su cuarto disco, Verónica Marchetti, cantante y música nacida en Rosario, Argentina, en setiembre de 1983, valorada hoy como una de las mejores representantes de la renovación generacional del género musical y poético clásico del Río de la Plata.

Tuvo el apoyo de un padre acordeonista y tanguero para iniciar sus estudios y graduarse como músico a los 15 años, en 1998. Luego, completó su formación aprendiendo solfeo y canto. Hoy, no sólo entona sus temas con una calidad notoria, sino que lo enriquece con formación actoral y, de tanto en tanto, porque ha cantado en grupos pequeños y en orquestas, apelando al acordeón o la guitarra en el plano solista.

Pero Verónica ha asumido un papel revolucionario.

Piensa especialmente en Paquita Bernardo, Nelly Omar y Tita Merello, que en su opinión padecieron el machismo tanguero y salieron adelante con muchos sacrificios, fuertes y valientes: –Creo que juzgar esos tiempos con la mirada de hoy es ponerse en la vereda de enfrente, y en realidad lo que necesitamos es salvar al tango comenzando por revisar sus letras.

En 2019, transcurriendo la cuarentena por la pandemia, grabó su segundo disco: –Hice la mitad de los temas con músicos de Buenos Aires, pero después sentí que me quedaba en el camino. Tenía que buscar otros temas y acompañarme con músicos que tuvieran la misma visión.

El quiebre en realidad se dio cuando invitó al multifacético guitarrista Valentín Cosso; al parecer hubo una suerte de chispa mágica que provocó el giro definitivo para Verónica: –Volvimos a grabar el disco, sumando bandoneón y violín y cambiando temas para hacer “la nueva línea”, que obviamente no deja afuera a clásicos ni todo lo considerado de otra época”.

Verónica ha ganado múltiples premios -incluyendo el Cosquín de 2007- y ha pasado por escenarios como La Casa del Tango y el Teatro Broadway de Santa Fe, y se presentó el Festival de Tango de La Falda y Monumental Tango, editando dos obras propias de forma independiente –Con el tango en el alma (2003) y Entre sombras y recuerdos (2005)- bajo la dirección musical de Daniel Salani. Ya en un conocido sello discográfico dejó en 2010 otra grabación muy aplaudida –Retratos del alma– con participación del Cuarteto del Teatro Argentino de La Plata.

“Todotango.com” la define claramente y le augura un sólido futuro: “Verónica es una artista de alma; cada tema que canta es una auténtica interpretación. Dueña de una extraordinaria ductilidad escénica, además de una voz privilegiada, su energía positiva y su profundo sentimiento se transmiten de inmediato y atrapan al oyente en una placentera trama de amores contrariados, nostalgias, alegrías y tantas otras emociones humanas, temática principal del género tanguero”.

También su audacia persiste:

Creo que nunca voy a dejar el tango en mi vida, si bien me gusta interpretar otros géneros: Me pasa que tengo épocas en que necesito hacer otras cosas, otras búsquedas. Pero nunca dejaré de ser una cantante de tango.


Descubre más desde LA AGENCIA MUNDIAL DE PRENSA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

"¡Tu opinión es importante para nosotros! ¡No dudes en comentar!"