GRAND AWARDS 2025: La Excelencia Global Revela sus Protagonistas

GRAND AWARDS 2025: Global Excellence Reveals Its Protagonists El APCSX Group y La Agencia Mundial de Prensa así como su pool de medios, anuncian las nominaciones oficiales en una edición marcada por el rigor, la ética y la trascendencia. Un … Continúa leyendo GRAND AWARDS 2025: La Excelencia Global Revela sus Protagonistas

LA AVENTURA DEL TANGO: Carrousel de locura

Se podía oírlo gritar a caballo –con voz aguda, casi como un desaire para su bigote espeso según los estereotipos machistas de la época-, enroscada a la cintura una cuerda para sacar de apuro a las carretas que se empantanaban … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: Carrousel de locura

LA AVENTURA DEL TANGO: DISCÉPOLO SIEMPRE EN LA MIRA

Los entendidos no dudan: es el tango mejor logrado de Enrique Santos Discépolo. Ha escrito Manuel Adet que es uno de los temas musicalmente más complejos y más difíciles de cantar. No obstante, Confesión fue estrenado con clamorosa repercusión el … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: DISCÉPOLO SIEMPRE EN LA MIRA

LA AVENTURA DEL TANGO: El hogar Múltiple

-El bulín de la calle Ayacucho/ que en mis tiempos de rana alquilaba,/ el bulín que la barra buscaba/ pa’ caer por la noche a timbear… Se ha dicho, en reiteración real, que el letrista que mejor manejó el vocablo … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El hogar Múltiple

LA AVENTURA DEL TANGO: El indio con estilo

Fue uno de los primeros guitarristas, aún adolescente, en usar una púa metálica con la que lograba un sonido nítido, brillante. No ocurrió espontáneamente: tras una pulseada con un amigo se quebró el dedo mayor y eso dificultó la digitación … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El indio con estilo

LA AVENTURA DEL TANGO: Ah, Discépolo

Hay un tema, en la azarosa y extensa historia del tango, que busca un objetivo inalcanzable –quizás, quién sabe-: Cambalache, de Enrique Santos Discépolo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1901 – 23 de diciembre de 1951), compuesto en 1934. … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: Ah, Discépolo