LA AVENTURA DEL TANGO: EL OTRO DISCÉPOLO
-No hay nada más teatral, mas divino, más hermoso, más complejo, más pintoresco, más serio y más cómico que la vida misma. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL OTRO DISCÉPOLO
La historia del tango nunca mejor contada por su autor excepcional
-No hay nada más teatral, mas divino, más hermoso, más complejo, más pintoresco, más serio y más cómico que la vida misma. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL OTRO DISCÉPOLO
-Yo debuté con Piazzolla, y al rato me echó. Ensayábamos el tango Si se salva el pibe, cantando Jorge Sobral. Cuando viene el solo del chelo, por los nervios, me apuré. Astor me dijo: ‘¿Adónde va tan apurado, viejo?’ Y le contesté en broma: -‘A ver si se salva el pibe…’. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL SONIDO CELESTIAL
Tenía dieciocho años y la invitaron a una fiesta familiar. Estaba el pianista Enrique Delfino, amigo de la casa, y acompañaba a quien quisiese cantar para alegrar el ambiente. Ella aceptó: adoraba el canto aunque no sabía música y su única experiencia en público había sido, un año antes, como ignota corista en la obra El bailarín del cabaré, con Ignacio Corsini en el rol protagónico. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: LA ÑATA GAUCHA
Luis di Matteo vive en Montevideo, en el Buceo, pero toca en Europa. Hace treinta años que sale de gira por Alemania, Finlandia, Rusia, Francia y otros países. En su trabajo conviven la música clásica, el tango, el candombe y la milonga. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: DEL BUCEO AL MUNDO
-Sacar a bailar a una mujer ya es bastante difícil, así que imagínense el resto. Por suerte está el cantor en el escenario que dice lo que todos callan: “Te amo”. Porque, fíjense qué curioso, a principios de l950 los finlandeses éramos sólo tres millones. Ahora somos cinco millones. ¿Y por qué? Por el tango. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL QUE NACIÓ EN EL FRIO
“..La subió al coche, le dijo que no se asustara, volvió a unir los labios a los de ella y después, aconsejándole que subiera la ventanilla para que no entrara el aire frío, subió al pescante. -¡Un momento, mi amor! -gritó la joven. -¿Qué sucede? –gritó mi tío desde el pescante. –Quiero hablarle, sólo una palabra. Sólo una, querido mío. -¿Bajo? – preguntó mi tío. La dama no respondió, pero volvió a sonreír. ¡Qué sonrisa, caballeros! Convirtió al otro en nada. Mi tío bajó del pescante en un santiamén”. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL PESCANTE