La aventura del tango: un café, un tango, una novela

Dicen aquellos que saben de estas cosas, que los tangos de Enrique Santos Discépolo influyeron en las poesías de Julio Cortázar y que particularmente uno de ellos está muy presente en los versos de Quizás la más querida: –Me diste … Continúa leyendo La aventura del tango: un café, un tango, una novela

La aventura del tango: Rebelde hasta el final

Fue un bohemio amante de la noche, las ingestas abundantes y las mujeres, y hombre de fuerte carácter. Vestía a la moda, engominado, el bigotito recortado fino y llevaba zapatos y reloj de marca y anillos de oro. Violinista, pianista … Continúa leyendo La aventura del tango: Rebelde hasta el final

La aventura del tango: El gran sobreviviente

He escrito repetidamente que durante el período que abarca entre aproximadamente 1955 y mediados de la década de 1960, el tango clásico sufrió para mantenerse, más allá de los sonoros, variados y revolucionarios aportes de Astor Piazzolla, y pareció acercarse … Continúa leyendo La aventura del tango: El gran sobreviviente

La aventura del tango: El Objetivo ¿inalcanzable?

Son asombrosos, a veces, los resultados que se logra por la paciencia de seguir investigando aspectos de la música popular –en este caso el tango, pero no es la única-, que involucran a figuras sobre las que luce una sentencia: … Continúa leyendo La aventura del tango: El Objetivo ¿inalcanzable?

RELATOS REALES: Abrazo a la admiración

TRUE STORIES: Embracing admiration Por Antonio Pippo Si uno se lo cruzaba a la noche, con poca luz, asustaba. Alto, erecto, de corto pelo y larga cara con expresión seria, inmutable, casi siempre vestido de negro. No en balde, en … Continúa leyendo RELATOS REALES: Abrazo a la admiración

La aventura del tango: de taco y con Lustre

–Yo entré a la orquesta de Troilo en 1963, en su línea de bandoneones. Un día, tres años después, a Pichuco, en los estudios de la RCA Víctor, le hicieron escuchar una flamante grabación de Goyeneche, ya solista: quedó admirado … Continúa leyendo La aventura del tango: de taco y con Lustre