RELATOS REALES: Abrazo a la admiración

TRUE STORIES: Embracing admiration Por Antonio Pippo Si uno se lo cruzaba a la noche, con poca luz, asustaba. Alto, erecto, de corto pelo y larga cara con expresión seria, inmutable, casi siempre vestido de negro. No en balde, en … Continúa leyendo RELATOS REALES: Abrazo a la admiración

EMJE ROSE: UNA ROCKERA ESPIRITUAL.

EMJE ROSE: A SPIRITUAL ROCKER. La razón del título no refleja que mi invitada especial pertenezca a alguna organización religiosa, todo lo contrario, es una mujer muy valiosa que vive en el planeta tierra. Que es de este mundo, pero … Continúa leyendo EMJE ROSE: UNA ROCKERA ESPIRITUAL.

La I Bienal Flamenca de Madrid

Primero fue Flamenco Madrid, festival patrocinado por el Ayuntamiento de la capital, dirigido por Rojas y Rodríguez, luego solo por Rojas, luego desapareció y tuvimos un año de silencio flamenco municipal. Ahora resurge como Bienal, dirigida por Ángel Rojas, y … Continúa leyendo La I Bienal Flamenca de Madrid

EVE’S AWAKENING, The girl you were: «Healling to unleash the Woman You Arte»

El despertar de Eva, La niña que fuiste: sanar para liberar a la mujer que eres Sometimes we wonder why we react in certain ways, why there are situations that overwhelm us or make us feel small inside… And if … Continúa leyendo EVE’S AWAKENING, The girl you were: «Healling to unleash the Woman You Arte»

La aventura del tango: Un destino inexorable

Hay viejas frases anónimas –aunque abundan apócrifas adjudicaciones- que, de tanto repetirse, se han grabado en la historia del tango como inapelable sentencia: “Es la única música que te espera”. Alude a una incierta edad, ya en la madurez, donde … Continúa leyendo La aventura del tango: Un destino inexorable

Deja que te cuente un cuento: El ombligo de Sandy

Deja que te cuente un cuento: El ombligo de Sandy El secreto protegido donde salen rayitos de muchos colores, que para muchos suelen ser invisibles, pero para otros son un bello arcoíris de color. Son del tamaño como del hilo … Continúa leyendo Deja que te cuente un cuento: El ombligo de Sandy