La aventura del tango: el bulín
-El bulín de la calle Ayacucho/ que en mis tiempos de rana alquilaba,/ el bulín que la barra buscaba/ pa’ caer por la noche a timbear… Continúa leyendo La aventura del tango: el bulín
-El bulín de la calle Ayacucho/ que en mis tiempos de rana alquilaba,/ el bulín que la barra buscaba/ pa’ caer por la noche a timbear… Continúa leyendo La aventura del tango: el bulín
¡Es tan atractiva la historia del tango! Siempre aparecen documentos, libros o añejas declaraciones de olvidados protagonistas en los que hurgar, con espíritu de aventura, para añadir algún capítulo escrito a medias o aún no escrito. Continúa leyendo DEL CUPLÉ AL TANGO
Duerme mi violín/ en un mortal final de hollín,/ sentimental/. De los salones,/ tras un sueño de cristal/ y de almohadones,/ todo fue aserrín y soledad/ tras la verdad del mundo ruin….. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL VIOLÍN CORNETA
-Pero, andá… ¡chiqué!
La expresión, hasta entonces para él desconocida, la escuchó Ricardo Luis Brignolo, bandoneonista, pianista y compositor (Buenos Aires 7 de marzo de 1892 – 27 de marzo de 1954), en el cabaré de bailarinas “Olla Popular”, de la calle Sarmiento, donde habían recalado algunas jovencitas francesas. Continúa leyendo La aventura del Tango: LA VAS DE ELEGANTE
Viejo rincón de mis primeros años/ donde ella me batió que me quería…/ Guarida de cien noches de fandango/ que en mi memoria viven todavía…/ Oh callejón de turbios caferatas/ que fueron taitas del mandolión,/ ¿dónde estará mi garçonnière de lata,/ testigo de mi amor y su traición Continúa leyendo La aventura del tango: UN CREADOR MÚLTIPLE.
De chico vendió diarios, estudió bandoneón unos meses y en la adolescente se fue a trabajar a pozos petrolíferos de la Patagonia. Pero –misterios de la vida- llevó el baile en la sangre desde que tuvo uso de razón. A los diecisiete años bailaba frenéticamente el rock, que fue su locura juvenil hasta que una noche, ya en Buenos Aires, se entusiasmó en el local Unidos de Pompeya al ver bailar tango a un reo del barrio, al que llamaban Tim y que usaba alpargatas, danzando con gran rapidez. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El Último Milonguero