LA AVENTURA DEL TANGO: EL BARRIO DE LAS LATAS
Del barrio de las latas es un tango –letra de Emilio Fresedo y música de Raúl de los Hoyos- estrenado en 1926. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL BARRIO DE LAS LATAS
Del barrio de las latas es un tango –letra de Emilio Fresedo y música de Raúl de los Hoyos- estrenado en 1926. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL BARRIO DE LAS LATAS
Estoy mirando mi vida/ en el cristal de un charquito,/ y pasan, mientras medito,/ los años perdidos,/ los sueños marchitos…”. Primera estrofa de Homero Manzi para su tango De barro, sencilla y conmovedora síntesis del hombre sin retorno frente al destino final. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: LA VIDA EN UN CHARQUITO
Eduardo Arolas fue su mejor amigo, quizás porque ya venía por la senda –eterna, no sólo de aquellos lejanos tiempos- que arrastra a la perdición sin remedio. Y fue Arolas quien dedicó su bellísimo tango Lágrimas a la madre de ese amigo, cuando éste ya se le iba yendo: no es casual que la cubierta del disco muestre a una llorosa mujer recibiendo de madrugada a su hijo, que llega en penoso estado arrastrando un violín. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: TRISTEZA DE LA PERDICIÓN
Prudencio Aragón, hijo de una ama de llaves en casa de una familia de clase alta, apodado entre sus amigos “El Johnny” por un mechón rojizo que resaltaba en su cabello, nació el 28 de abril de 1887 en el barrio Belgrano, Buenos Aires, y fue, según Horacio Ferrer, “una de las figuras de mayor dimensión en la época inicial del tango”; primero violinista y luego pianista y compositor, llegó a ser ponderado como un ejecutante –de los “orejeros”, que no leían partituras- de gran certeza y enorme fuerza rítmica. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL JOHNNY
-No hay nada más teatral, mas divino, más hermoso, más complejo, más pintoresco, más serio y más cómico que la vida misma. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL OTRO DISCÉPOLO
-Yo debuté con Piazzolla, y al rato me echó. Ensayábamos el tango Si se salva el pibe, cantando Jorge Sobral. Cuando viene el solo del chelo, por los nervios, me apuré. Astor me dijo: ‘¿Adónde va tan apurado, viejo?’ Y le contesté en broma: -‘A ver si se salva el pibe…’. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: EL SONIDO CELESTIAL