LA AVENTURA DEL TANGO: El Último Milonguero

De chico vendió diarios, estudió bandoneón unos meses y en la adolescente se fue a trabajar a pozos petrolíferos de la Patagonia. Pero –misterios de la vida- llevó el baile en la sangre desde que tuvo uso de razón. A los diecisiete años bailaba frenéticamente el rock, que fue su locura juvenil hasta que una noche, ya en Buenos Aires, se entusiasmó en el local Unidos de Pompeya al ver bailar tango a un reo del barrio, al que llamaban Tim y que usaba alpargatas, danzando con gran rapidez. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El Último Milonguero