LA AVENTURA DEL TANGO: TRISTEZA DE LA PERDICIÓN

Eduardo Arolas fue su mejor amigo, quizás porque ya venía por la senda –eterna, no sólo de aquellos lejanos tiempos- que arrastra a la perdición sin remedio. Y fue Arolas quien dedicó su bellísimo tango Lágrimas a la madre de ese amigo, cuando éste ya se le iba yendo: no es casual que la cubierta del disco muestre a una llorosa mujer recibiendo de madrugada a su hijo, que llega en penoso estado arrastrando un violín. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: TRISTEZA DE LA PERDICIÓN