LA AVENTURA DEL TANGO: DISTINTO A TODOS

Cada vez que Carlos Gardel viajaba a Montevideo a escuchar cantar a su amigo Néstor Feria, tras el aplauso y el saludo, repetía, desde su emoción admirativa: -Nadie como vos, Negro, para estas cosas… “Estas cosas” eran aquellas canciones camperas … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: DISTINTO A TODOS

LA AVENTURA DEL TANGO: El indio con estilo

Fue uno de los primeros guitarristas, aún adolescente, en usar una púa metálica con la que lograba un sonido nítido, brillante. No ocurrió espontáneamente: tras una pulseada con un amigo se quebró el dedo mayor y eso dificultó la digitación … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El indio con estilo

LA AVENTURA DEL TANGO: La melancolía Fatal

Corría 1929 y Gardel caminaba bien abrigado, a la madrugada, por Place Pigalle, en París. De pronto observó, tiritando de frío en un banco de una coqueta plazoleta, a un amigo. -¿Qué hacés…? ¡Te vas a helar, hermano! -No… -balbuceó … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: La melancolía Fatal

La aventura del tango: No era uno, sino dos

-¡Bravo, bravo…! ¡Así se canta una canción con sentimiento…! ¡Bravo! Carlos Gardel, parado sobre su butaca, aplaudía entusiasmado la versión que su amigo Ignacio Corsini, a quien admiraba, había hecho de Caminito en el sainete “Facha tosca”, en un teatro … Continúa leyendo La aventura del tango: No era uno, sino dos

La aventura del tango: Una tragedia de Novela

Muchos dicen que esta historia comenzó en Uruguay, donde Benjamín Tagle Lara –un autor de tangos argentino de paso por aquí- compuso su obra Zaraza, de melodía y letra inclinadas a lo campero, con la esperanza de que lo cantara … Continúa leyendo La aventura del tango: Una tragedia de Novela

La aventura del tango: El Objetivo ¿inalcanzable?

Son asombrosos, a veces, los resultados que se logra por la paciencia de seguir investigando aspectos de la música popular –en este caso el tango, pero no es la única-, que involucran a figuras sobre las que luce una sentencia: … Continúa leyendo La aventura del tango: El Objetivo ¿inalcanzable?