LA AVENTURA DEL TANGO: MOROCHA, OJOS CELESTES

Tenía cuatro años. Una mañana, la madre, muy católica, la llevó a misa. En un momento, al iniciarse un canto litúrgico, la niña, con nítida voz, entonó: -¡Pato, te peinás a la gomina…!, hasta que su madre le tapó la boca con la mano. Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: MOROCHA, OJOS CELESTES