“CHICHARRITA”, EL LABURANTE

-Nunca he sido otra cosa que un laburante de la música- dijo más de una vez aquel hombre al que sólo en familia, desde niño y cariñosamente, por su voz aflautada, llamaron “Chicharrita”. Continúa leyendo “CHICHARRITA”, EL LABURANTE

EL REY DEL COMPÁS

Pocos músicos de tango fueron, a lo largo de su vida y porteño de pura cepa, tan amigables con Montevideo, adonde llegaban con la frecuencia de un visitador médico, como aquel flaco encorvado, narigón, ojeroso, suerte de saco de nervios y amante fiel de la ruleta del Casino Carrasco. Continúa leyendo EL REY DEL COMPÁS

EL PIBE DE LA PATERNAL

-Yo siempre quise tocar la melodía, para mí esencial, con delicadeza. Por eso llené la orquesta de violines y un violoncelo, para equilibrar a los bandoneones. El bandoneón no es un instrumento completo y si son muchos ensucian el sonido. Continúa leyendo EL PIBE DE LA PATERNAL

EL PIRINCHO MARAGATO

-¡Parece un pirincho! –gritó la partera, sorprendida por el pelo del niño que nacía, que la hizo imaginar a ese pájaro encrestado, así llamado, tan común en el Río de la Plata. Continúa leyendo EL PIRINCHO MARAGATO

LA ORQUESTA TÍPICA

Si bien las fechas no son precisas y se mezclan referencias de historiadores en variedad escandalosa, uno podría decir que esa música al inicio sencilla, saltarina, juguetona llamada tango se difundió, antes que por el tan aludido “trío fundacional” –guitarra, violín y flauta-, a través del organito. Continúa leyendo LA ORQUESTA TÍPICA

Y TODO CAMBIÓ

Cuando el adolescente Julio De Caro fue echado de su hogar por su padre, don José, por haber aceptado sin su autorización tocar el violín con Arolas, sólo sus hermanos sabían que un año antes, quinceañero apenas, había debutado nada menos que con la orquesta de Roberto Firpo: fue su gran comienzo, a hombros de la barra de amigos del barrio. Continúa leyendo Y TODO CAMBIÓ