LA AVENTURA DEL TANGO: El indio con estilo

Fue uno de los primeros guitarristas, aún adolescente, en usar una púa metálica con la que lograba un sonido nítido, brillante. No ocurrió espontáneamente: tras una pulseada con un amigo se quebró el dedo mayor y eso dificultó la digitación … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El indio con estilo

LA AVENTURA DEL TANGO: Ah, Discépolo

Hay un tema, en la azarosa y extensa historia del tango, que busca un objetivo inalcanzable –quizás, quién sabe-: Cambalache, de Enrique Santos Discépolo (Buenos Aires, 27 de marzo de 1901 – 23 de diciembre de 1951), compuesto en 1934. … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: Ah, Discépolo

LA AVENTURA DEL TANGO: El evolucionista olvidado

–Dos hechos me empujaron a un escenario. Llegó a Mercedes un catalán, Magín Pujado, y abrió el café “Sarmiento”; un sobrino suyo sabía música y me dio las primeras partituras: La morocha, El choclo y El porteñito. Y vino un … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El evolucionista olvidado

LA AVENTURA DEL TANGO: El inquieto flaco de los debates

Pocos músicos de tango fueron, a lo largo de su vida y porteño de pura cepa, tan amigables con Montevideo, adonde llegaba con la frecuencia de un visitador médico, como aquel flaco encorvado, narigón, ojeroso, suerte de saco de nervios … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: El inquieto flaco de los debates

LA AVENTURA DEL TANGO: Cómo hacer para escribir un libro

Fue aquí, en Montevideo, donde se radicó un lustro, a los dieciocho años, cuando halló su sitio en el mundo. Aquí soltó el talento musical acumulado desde la niñez, y al más alto nivel, para convertirse en uno de los … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: Cómo hacer para escribir un libro

LA AVENTURA DEL TANGO: La melancolía Fatal

Corría 1929 y Gardel caminaba bien abrigado, a la madrugada, por Place Pigalle, en París. De pronto observó, tiritando de frío en un banco de una coqueta plazoleta, a un amigo. -¿Qué hacés…? ¡Te vas a helar, hermano! -No… -balbuceó … Continúa leyendo LA AVENTURA DEL TANGO: La melancolía Fatal